Por JULIÁN GUARINO - Las mesas de dinero de los bancos suelen llamar a la del Banco Central en forma periódica para conocer cómo viene el día, es decir, si piensan vender dólares, cuántos y a quién. Ayer, a la inversa, fue el BCRA el que llamó a los banqueros: Mañana (por hoy) licitamos. Tienen que estar sí o sí, fue el elocuente mensaje que bajó desde la entidad rectora. La última semana, fue el Banco Nación el que terminó colocando 6 de cada 10 pesos en bonos que buscaba renovar el BCRA: no hacerlo, implicaba inyectar más pesos en la economía, algo que se quiere evitar para no incentivar aún más el alza de los precios y la cotización del dólar. Acostumbrados a manejarse en compartimentos estancos, el titular del Banco Central siempre fue reconocido dueño de su política de tasas de interés hasta hace dos semanas cuando, según trascendió, el ministro Axel Kicillof decidió imponer su consejo de abaratar el costo del crédito para amortiguar la caída del consumo. En pleno marasmo inflacionario, el Gobierno pretendía sumar más pesos al mercado para aplacar la caída del consumo, lo que invariablemente iba a terminar generando más inflación e incentivando la especulación ligada a la demanda de dólares por la vía oficial (importadores) y extraoficial (blue). Los resultados alertaron al Gobierno (suba del dólar, caída de reservas) y expusieron aún más la rivalidad entre Kicillof y Fábrega. La decisión de Kicillof por las tasas avalada por la presidenta tuvo ayer un retroceso avalado por la presidenta. Así, lo que fue el sorpresivo recorte de tasas de 1 punto porcentual hace 15 días, se transformó en una sorpresiva suba de 1 punto porcentual. Tres argumentos ayudan a pensar la medida al margen de la fuerte caída de reservas que opera en el Central que se busca amortiguar. Por un lado, la salida de pesos de circulación y la caída del blue achicarán la brecha entre el dólar oficial y el extraoficial (hoy en 66%) incentivando la liquidación de divisas (ver tapa). Pero además, habrá que tener en cuenta que la semana próxima habrá pago de sueldos de agosto y sin tasas atractivas en plazo fijo, esos pesos van a impulsar aún más la escalada del dólar. El dólar ahorro registra un récord tras otro porque las familias se ven impulsadas a conservar sus excedentes en dólares para no perder poder adquisitivo. Pese a que aún falta una semana para el cierre del mes, 312.786 contribuyentes aprovecharon para adquirir u$s 213 millones, monto que supera a los u$s 205,7 millones que se compraron en todo julio. El otro dato a tener es el que se destaca al comienzo de la nota. Así como los ahorristas suelen llevar sus pesos a los bancos si las tasas son atractivas, de la misma manera los bancos suelen colocar sus pesos en Letras del Banco Central si las tasas resultan tentadoras. La baja de tasas había tenido un efecto desalentador: en la última licitación, el Banco Nación debió ayudar al Banco Central quedándose con 6 de cada 10 pesos en bonos, porque el resto de las entidades financieras prefirió no colocar sus pesos, privilegiando la liquidez. La última semana, el Central terminó inyectando (no pudo renovar vencimientos por) $ 2.100 millones. Hoy podría ser distinto. |