Por MARIANO GORODISCH -
El dólar blue ya tuvo su bat mitzvá (fiesta de las
chicas judías a los 12), su bar mitzvá (de los chicos de la cole a los 13) y
ahora va por su fiesta de 15, bromeaban en las cuevas de la City, en referencia
al dólar blue, que ayer alcanzó su récord de $ 14,20, lo que implicó una suba de
22 centavos, impulsado por el aumento del dólar Bolsa y del contado con liqui,
que treparon casi 30 centavos. En las mesas bromean con que el dólar
Mascherano (tenía el número 14 en su camiseta) va quedando en el
olvido. Anteanoche, cuando se conoció la noticia de que el Banco Central
subía 1% las tasas, había expectativa de que el billete descendiera, pero con
un Banco Central bajando tasas de Lebac para subirlas dos semanas después
reconociendo de esa forma su error, el mercado se pone nervioso y reacciona
buscando cobertura con dólares, advierte el vicepresidente de uno de los
mercados más importantes de la Argentina. El dueño de una de las sociedades
de bolsa top del ranking coincide con esta hipótesis, al tratar de explicar la
suba del dólar: ¿Qué pasa cuando vas en bicicleta o monopatín barranca abajo?,
se pregunta. La dinámica de las tasas formales no necesariamente se aplica
al billete: la gente compra porque ve incertidumbre y cree que la única opción
de protección son los dólares, más allá de la tasa, que si querés que contenga
debería subir al menos 10%, no 1%, detalla el director financiero de uno de los
grandes bancos. La trepada del billete obedece, en parte, a que la mesa del
BCRA mostró los dientes y salió a congelar las importaciones por sexto día
consecutivo. Entonces, a muchos importadores no les quedó otro remedio que usar
el contado con liqui, aunque sea 50% más caro, para poder pagar, ya que luego lo
trasladarán a un aumento de costos en el precio final. Al subir el liqui,
provocó la suba del blue, que es un mercado muy finito, con poca liquidez,
explica el jefe de la mesa de dinero de un banco extranjero. El paralelo se
va para arriba porque la gente vende billetes de a puchitos, puro pucheraje, por
lo que pueden obtener con el puré (comprar en el formal a $ 10 y venderlo en el
blue a $ 14, que tiene un límite máximo de u$s 2.000 mensuales), pero los
compradores de dólares piden fichas grandes, nunca menos de media gamba (u$s
50.000) o una gamba (u$s 100.000). En su mayoría son textiles y constructoras,
varios de las cuales tienen la mitad de su negocio en blanco y la otra mitad en
negro, entonces la demanda por el bille es ilimitada, comenta el mesadinerista,
quien cuenta que voló el Boden 15, ya que rinde 13% anual en dólares, siempre
cuando lo paguen, claro, que no es un detalle menor. Si siguen emitiendo
como lo hacen y no hay dólares, el billete tiene una sola dirección:
ascendente, sostiene un correta, como denominan en la jerga a los mayoristas
del blue, quienes son los marcadores de precios. Esto es la certeza de que
el gobierno no va a arreglar y que van a faltar dólares y sobrar pesos por el
aumento anunciado del gasto, describe Alejandro Henke, director de Proficio
Investment. Ezequiel Asensio, director de Balanz Capital, coincide con esta
óptica: El mercado se empieza a anticipar y se aceleran los tiempos: ya se sabe
la emisión monetaria que se viene, por el agujero fiscal y que el default dura
hasta que se vaya Cristina, al menos por ahora. |