El paralelo desbordó los $ 14 (cerró a $ 14,20, tras otro avance de 1,5% en el día) para marcar el cuarto máximo nominal en apenas cinco días y ampliar la brecha con el oficial a 69%, nivel que no mostraba desde las horas previas al sorpresivo salto devaluatorio de fines de enero.
En tanto, los precios del tipo de cambio que surgen de operaciones bursátiles destinadas a arbitrar monedas, como los del contado con liquidación (o dólar-fuga) y el dólar-bolsa, también alcanzaron nuevos máximos, tras avanzar 1% promedio, al operarse a $ 12,60 y 13,50 respectivamente. A su vez, esto motorizó nuevos récords para la Bolsa local y hasta para la cotización en pesos del bono de descuento surgido de los canjes de la deuda y emitido bajo ley neoyorquina, que cotizaba a $ 1240 por lámina de US$ 100 y cerró ayer a $ 1330, pese a que tiene sus pagos bloqueados.
Los datos dejan a la vista la desconfianza sobre el porvenir del peso, que obligó en las últimas horas al BCRA a volver sobre sus pasos. Así, sólo tres semanas después de haber decidido recortar en un punto las tasas, debió subirlas hasta el nivel previo (ver aparte) en un intento de aplacar la demanda de dólares retirando pesos de circulación.
El segundo condimento de la receta a la que apela el BCRA es el congelamiento del valor del dólar mayorista, que dejó estable en los dos últimos días a $ 8,4060, tras haber permitido que subiera 12 centavos en la semana previa y acelerado el ritmo de depreciación del peso a cerca del 3% en los últimos 30 días, la mayor velocidad desde enero.
Su intención es que esa estabilidad les quite recorrido alcista a los demás precios de la divisa. Pero el problema es que, para lograrlo, debió sacrificar otros US$ 40 millones de las reservas, que abultaron hasta US$ 89 millones el retroceso diario de esa tenencia, que alcanzó así un nuevo mínimo en los últimos 85 días al quedar en US$ 28.596 millones.
"Eso no hace más que alimentar conductas defensivas en busca de preservar ahorros o para evitar que se licuen más los ingresos, ya corroídos por la sostenida inflación", explicó un operador al justificar la sostenida demanda de divisas.
En escenarios como el actual se exacerba el apetito por la moneda extranjera, a la vez que crece la reticencia de los exportadores y de los productores de granos a vender sus divisas o cosechas. Después de todo, en el caso de estas últimas, si bien las cobran en pesos, se trata de commodities que actualizan su precio local al compás del dólar.
La nueva crisis en el frente cambiario se produjo por el resquemor generalizado a que se reeditaran las condiciones que dieron lugar a lo sucedido entre el 22 y 23 de enero, cuando el Gobierno convalidó un salto devaluatorio de 23 por ciento en apenas dos días.
Al menos vuelven a retirar pesos
- Tras volver a ubicar las tasas en el mismo nivel que tenían a comienzos de mes (o incluso algo más arriba), el BCRA logró ayer que la aspiradora de pesos vuelva a funcionar: consiguió retirar de circulación $ 2800 millones, tras haberse tenido que resignar a inyectar $ 2100 millones la semana pasada.
- Fue luego de haber subido en hasta un punto y medio porcentual las tasas que paga por las Letras y Notas que semanalmente coloca entre bancos e inversores para regular la oferta monetaria. La entidad enfrentaba vencimientos por $ 8294 millones, que logró renovar por completo al recibir ofertas de compra por los nuevos títulos por $ 13.837 millones. Así terminó adjudicando nuevos bonos por $ 12.109 millones, para no convalidar tasas aún más altas (pagó 26,86 a 3 meses y 28,50 a un año). Si se descuenta el stock renovado y los intereses pagados por la deuda vencida se obtiene la cifra de absorsión neta de $ 2800 millones antes mencionada.

