El dólar cerró ayer en todas sus variantes con un claro sesgo negativo, ante la decisión del Banco Central de reducir el límite de activos en moneda extranjera que pueden tener las entidades financieras en relación con su patrimonio. El tope ahora se establece en el 20% de sus carteras, incitando así un desarme de posiciones masivo para los títulos públicos nominados en dólares.
Juan Carlos Fábrega había desempolvado esta norma a principios de febrero para apaciguar las expectativas de inflación e incrementar la cantidad de dólares en circulación. En cuestión de un par de ruedas, el organismo monetario logró deprimir la presión proveniente del contado con liquidación y los circuitos informales. Junto con la suba de los tipos de interés y la instauración del dólar ahorro, tuvo un protagonismo importante en la conclusión de la corrida cambiaria estival. Sin embargo, la medida tendría ahora un alcance más limitado, ya que los bancos deben desprenderse de una cantidad significativamente menor de posiciones.
Por lo pronto, el dólar oficial toleró un desgaste de un centavo a $ 8,41. La mesa de dinero del Central se vio obligada a comprar u$s 30 millones dentro del segmento mayorista para evitar un deterioro mayor. A ello hay que añadirle los otros 310 millones de dólares que cosechó en el mercado electrónico como consecuencia del desarme de las entidades.
El contado con liquidación para fugar capitales del país retrocedió 21 centavos a $ 12,54, no pudiendo resistir la fuerte corrección que sufrieron acciones y bonos en la Bolsa de Buenos Aires. El denominado dólar "MEP", por su parte, cayó 19 centavos para finalizar a $ 12,82. Además, la erosión del tipo de cambio implícito repercutió en el precio pactado en las cuevas del microcentro porteño. El billete bajó 20 centavos a $ 14,00, convalidando una brecha cambiaria del 66,5% con la cotización oficial.
Otro foco de creciente inquietud en estratos oficiales pasa por las compras de dólar "ahorro". En las primeras cuatro sesiones de septiembre, se fueron por esta vía u$s 146,9 millones, lo que representa más de un 40% del récord mensual de u$s 360,1 millones revalidado en agosto.
En el plano bursátil, el panel líder de la Bolsa porteña padeció un desplome del 3,58% hasta las 10.063,43 unidades. En una franja que operó $ 247,4 millones (40% menos que el miércoles), todas las acciones que integran el Merval cerraron en terreno negativo, sobresaliendo los declives de Petrobras Brasil (-6,74%), Aluar (-4,72%) y BBVA Francés (-4,40%).
Los ADR en Wall Street no se quedaron atrás. Las entidades financieras cayeron hasta un 3,44%, al tiempo que el sector energético lo hizo hasta un 3,31 por ciento. La tenden-
cia adversa podría obedecer al "frío recibimiento" que -según la agencia Reuters- despertó la propuesta del canje de jurisdicción entre los tenedores extranjeros. Cabe aclarar que el secretario de Finanzas, Pablo López, se encuentra en la "Gran Manzana" para reunirse con distintos fondos de cobertura internacionales.
La andanada de ventas fue aún más notoria entre los títulos públicos, que habían permanecido prácticamente invictos durante el mes previo. Lógicamente, las emisiones en dólares se ubicaron entre las peores de la jornada, mediante un rojo del 1,70% en el Boden 2015, uno del 1,18% en el Bonar X y otro del 0,31% en el Bonar 2024. En el caso de los bonos del canje, el Discount cedió un 0,70%, seguido por el 0,62% de un muy negociado Par.
Los cupones atados al desempeño de la economía no fueron la excepción: los derivados en dólares perdieron hasta un 1,58%, al tiempo que el instrumento en euros lo hizo en un 0,81%. El cupón en pesos, en tanto, trepó un 1,96% en la rueda. Otra de las grandes damnificadas de la medida del Central fueron las series "dollar-linked" de la Ciudad de Buenos Aires. Los bonos a 2019 se hundieron hasta un 5,02%, mientras que los que vencen en 2020 registraron un rojo del 3,50%.
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