El propio Francisco la invitó a almorzar el 20 de este mes, con una carta de tono cordial y escrita a mano que le hizo llegar a través del ex vicecanciller Eduardo Valdés, con quien estuvo la semana pasada.
Francisco evitó los caminos formales de la diplomacia y dejó que su mensaje llegara directamente a manos de Cristina Kirchner sin pasar por la Nunciatura, después de las dudas que había generado la última carta que le envió a la Presidenta y que terminó con una desmentida y posterior confirmación de Guillermo Karcher, jefe de protocolo del Vaticano.
Éste será el cuarto encuentro que mantienen ambos desde que Jorge Bergolio se convirtió en papa. Apenas recibió la carta, Cristina se puso a reacomodar su agenda para poder asistir. El Gobierno mantuvo ayer una contenida alegría por la invitación, que llega en la previa al discurso que dará la Presidenta en las Naciones Unidas, tres días después del almuerzo que compartirá con Francisco.
En su carta, el Papa trata a la Presidenta por su nombre directamente, un tono que suele usar para saludarla. "Para mí sería un gusto si aceptara pasar por Santa Marta para el almuerzo del 20", le escribió, y le recordó que reza por la madre de la jefa del Estado, Ofelia Wilhelm, que padece un delicado estado de salud. Allí le cuenta que había tenido unos días "muy movidos" por la organización del partido interreligioso por la paz que se hizo la semana pasada y bromea con que "los argentinos se hicieron notar".
El encuentro comenzó a gestarse cuando Cristina Kirchner llamó a Francisco para solidarizarse tras el accidente que sufrió su familia en la autopista Rosario-Córdoba y quedaron en volver a verse.
La semana pasada, tras su encuentro con Valdés, que también compartió con Guillermo Moreno y Diego Maradona, el Papa preguntó al ex vicecanciller cómo venía la agenda presidencial para formalizar la invitación y fijó fecha para el sábado 20, justo antes de la participación de Cristina Kirchner en la ONU.
"No es casualidad el momento elegido para recibirla para fijar su posición. Él tiene dos obsesiones. La paz en el mundo y el desempleo joven en Europa producto de estos fondos especulativos", relató Valdés a LA NACION sobre las preocupaciones de Francisco. Aquel diálogo ocurrió el martes pasado. El jueves se volvieron a ver y le entregó la carta que había redactado hacía pocos minutos y que él llevó directamente anteayer a la quinta de Olivos.
Según destacaban en la Casa Rosada, Cristina y Francisco lograron limar las iniciales asperezas y se comprometieron a mantener una relación más personal que formal, que excede la diplomacia. De hecho, de la gestación del encuentro no participó la Cancillería, aunque se espera que Héctor Timerman y Guillermo Oliveri, secretario de Culto, acompañen a la Presidenta en la comitiva que partirá el jueves 18.
En un hecho inusual, ayer el secretario general de la Presidencia habilitó completa la agenda de la jefa del Estado tanto en Roma como en Nueva York. Habrá sido por las palabras elogiosas que le dedicó Francisco y que llegaron a oídos de la Presidenta que el funcionario accedió por primera vez a dar completas las actividades de Cristina con dos semanas de antelación. Incluso, podría subirse a la comitiva después de conocer que el Papa recordaba su gestión cuando en 2006, y en medio de una muy tensa relación de Néstor Kirchner con Bergoglio, Parrilli lo invitó a participar de un homenaje a los padres palotinos en la iglesia de San Patricio.

