Los sectores empresariales que más han apoyado al Gobierno tuvieron en los últimos días varios motivos de preocupación. El primero fue el causado por el reconocimiento de China como "economía de mercado". Luego, entre los rumores provocados por la postergación del canje de la deuda y del retorno de las negociaciones con el FMI, creyeron ver en peligro la continuidad de Lavagna en el Ministerio de Economía.
"No se sabe si Kirchner quería sí o sí cerrar el canje ahora mientras Lavagna quería ir más despacio, o si era al revés. La situación ha quedado un tanto confusa", señaló un empresario que respalda la política del dólar alto.
"Lo de China es difícil de digerir, porque le dicen que no al ALCA y resulta que después pactan con China, lo que puede tener los efectos nocivos para la industria de 50 asociaciones con el ALCA juntas", opinó. Encima, el dólar se desliza hacia abajo, mientras el euro se aprecia y el peso parece flotar entre ambos, como si alguna vez hubiera visto la luz la nonata convertibilidad ampliada que propugnaba Domingo Cavallo.
El temor de los industriales argentinos es a una revaluación del peso frente al real, pero para tranquilidad de ellos la moneda brasileña también se apreció, al menos ayer, frente al dólar.
Si la devaluación internacional del dólar significará un alza del precio de las materias primas en esa moneda, como suele ocurrir, entonces los problemas serían menores para los exportadores. La soja ayer subió en el mercado local, pero Chicago no operó por el feriado del Día de Acción de Gracias, y habrá que esperar al lunes para saber cuál es la tendencia en la cotización. Por el mismo feriado no hubo cotizaciones del petróleo en Nueva York.
La sola idea de que Lavagna pueda ser desplazado de su cargo pone los pelos de punta a los empresarios que abominan de la convertibilidad y del proceso de apertura de los años 90. Aunque se sentirían más tranquilos si el eventual reemplazante fuera el actual presidente del Banco Central, Martín Redrado.
La idea es que probablemente la convivencia con Kirchner sería más pacífica, puesto que, al menos por ahora, a diferencia de Lavagna, Redrado no muestra apetencias políticas. En privado dice haber aprendido que nunca debió permitirse ser utilizado por Menem para hostigar a Cavallo como eventual reemplazante del entonces ministro de Economía.
En público, Redrado repite que no se mueve del "metro cuadrado" que corresponde a su cargo, cualquiera sea esa superficie.
Algunos partidarios del dólar alto también dicen que la tensión sería menor si al Banco Central fuera Javier González Fraga, en reemplazo de Redrado. Por ahora, no son más que meros ejercicios de imaginación.
Por Jorge Oviedo – La Nación – 26/11/04 |