Por WALTER BROWN - New York - En el marco de una relación cada vez más tirante con la administración estadounidense de Barack Obama, la presidenta Cristina Kirchner mantendrá hoy reuniones con empresarios y sindicalistas en Nueva York, donde pasado mañana tomará parte de la 69a. Asamblea General de las Naciones Unidas. Alentada por el encuentro que mantuvo el último sábado en El Vaticano con el Papa Francisco, la Presidenta buscará reforzar esta semana ante la comunidad internacional la intención de establecer un marco legal de protección a los procesos de reestructuración de deuda que impida el accionar especulativo de los fondos buitre sobre los países que procuren sanear sus cuentas. Cristina llegó a Manhattan tras denunciar un plan de desestabilización pergeñado por los fondos buitres, en el que involucró al encargado de negocios de la embajada de los Estados Unidos en la Argentina, Kevin Sullivan, por remarcar la importancia de que la Argentina salga del default lo antes posible; al juez local, Thomas Griesa; a ex funcionarios y a empresas de ese país. Actualmente, Sullivan es la máxima autoridad de la representación estadounidense en Buenos Aires, ya que la designación de un embajador se encuentra estancada en el Capitolio desde febrero pasado, tras los reparos que recibió la nominación de Noah Mamet por parte de los congresistas. Y desde la Casa Blanca no parten señales que indiquen un mayor interés por cubrir rápidamente la vacante que Vilma Martínez dejó a fines de 2013. Por el contrario, el gobierno de EE.UU. fue uno de los once países que votó en contra de la resolución impulsada por la Argentina para que la ONU trate su propuesta antibuitre. Hay un consenso internacional con la necesidad de reestructurar. Este consenso no es compartido por los once países más poderosos del mundo, que tienen los bancos y los fondos de inversión más poderosos, reconoció la mandataria, que volverá a marcar en la asamblea general de las Naciones Unidas la necesidad de activar en el próximo año la reglamentación pedida para las reestructuraciones de deuda soberana.
La foto con el Papa y la invocación del punto 56 de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La Alegría del Evangelio), en el que al rechazar la idolatría del dinero, el Sumo Pontífice alerta sobre el desequilibrio que provoca la tiranía de las ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera; formarán parte de la base de los argumentos presidenciales.
Los primeros en escucharlos serán representantes del sindicalismo internacional (ver más información en página 3), con quienes se reunirá por la tarde, en compañía del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el titular de la Uocra y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, Gerardo Martínez. Entre otros, tomarán parte del encuentro Sharan Burrow (Confederación Sindical Internacional), Richard Trumka (AFL-CIO) y Víctor Báez (Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de América).
Pero el plato fuerte lo tendrá poco después, cuando se reúna con el magnate George Soros, convertido hoy en el nuevo mejor amigo de la Argentina, por su decisión de ingresar al capital accionario de YPF (posee un 3,5% de acciones valuadas en 450 millones de dólares) y denunciar al Bank of New York Mellon por no girar el pago de deuda trabado por Griesa en junio pasado. El veterano multimillonario de origen húngaro es dueño del fondo Quantum, que cuenta con un capital neto superior a los u$s 20.000 millones, y junto al fondo Hayman motoriza el reclamo contra el BONY en nombre de un grupo que asegura acumular activos argentinos por 1.300 millones de euros. Inclusive circuló en los últimos días la especulación de que Soros adquiera a los holdouts la sentencia de Griesa para destrabar, finalmente, la situación.
Mientras tanto, sumó su reclamo judicial a las apelaciones del Citigroup, Fintech y los bonistas europeos en contra de los fallos del juez de Nueva York, que hasta el momento no tuvieron mayor éxito. De hecho, la Cámara de Apelaciones rechazó el último viernes el reclamo de la entidad financiera para que se libere el pago de bonos bajo ley argentina y lo devolvió a Griesa, quien había habilitado esa instancia en junio por única vez. En poco más de una semana, la Argentina deberá pagar el vencimiento del bono par y la decisión final que adopte el juez de Nueva York será clave para el futuro de la relación entre el Citi y la administración kirchnerista, que hoy apuesta sus fichas al nuevo canje aprobado por el Congreso y a la acción política que esta semana intentará profundizar la Presidenta, precisamente, en el territorio de un magistrado con el que sólo ha sumado pérdidas.
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