La actual paridad cambiaria genera un fuerte superávit fiscal, pero a condición de limitar la recuperación de las remuneraciones y, en consecuencia, del consumo privado. Las medidas de mejoras en las remuneraciones a jubilados, asalariados y beneficiados de planes sociales, anunciadas por el gobierno, representan aproximadamente 1.000 millones de pesos, equivalentes a alrededor de 0,5% de la masa de consumo privado anual. Una parte importante del paquete es de impacto transitorio por tratarse de adicionales por única vez en los casos de jubilaciones y programas asistenciales. Pero lo significativo de los anuncios es que "las medidas anunciadas por el gobierno respetan los estrechos límites que impone el modelo macroeconómico basado en un tipo de cambio muy alto".
Con estas consideraciones el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) reitera análisis críticos sobre la orientación de la política del Palacio de Hacienda. El informe semanal del Instituto reconoce que si bien está 9% por debajo del nivel de 1998, la oferta global de bienes y servicios está en proceso de recomposición. Sin embargo esta tendencia no es homogénea. La inversión, por ejemplo, es inferior en 23% al registro de 1998, el punto más alto de los 90’, mientras que la brecha del consumo privado respecto a ese máximo llega a 10%. En cambio, las exportaciones, impulsada por los productos primarios, supera en 11% el nivel de 1998.
Esta situación no se modificará en el corto plazo. De acuerdo a la interpretación de Idesa la recuperación de la inversión y del consumo serán muy limitadas y por lo tanto, "la sustentabilidad social del modelo se seguirá postergando". Este pronóstico parte de la afirmación de que el mantenimiento de un tipo de cambio alto impone un freno a las remuneraciones. Lo contrario pondría en riesgo el superávit fiscal (más gasto público en jubilaciones, salarios y planes asistenciales), y al mismo tiempo afectaría la capacidad tributaria debido a la suba salarial en el sector privado.
Pero además, el tipo de cambio alto se sostiene, entre otros factores, debido a la masiva compra de divisas (fuga de capitales): alrededor de 3.000 millones de dólares en 2004. Esta pérdida de recursos demora la recuperación de la inversión y del consumo privado. En este sentido, el informe de Idesa considera que la postergación de la salida del default, al incentivar la fuga de capitales y con ello favorecer un tipo de cambio alto, es funcional al modelo.
Hasta ahora el consumo y la inversión han estado asociados al comportamiento de las pequeñas y medianas empresas. El último informe del Ieral (Fundación Mediterránea) destaca este aspecto, señalando que el aumento de estas variables en 2003 y 2004 tuvo origen en el desempeño de las Pymes. En lo que va del año el consumo aumentó 9,2%. Una parte sustancial de esta variación tuvo que ver con el incremento de la ocupación y del salario, y en este sentido el informe recuerda que el 70% de la masa salarial se genera en firmas de menos de 100 empleados.
También el aumento de la inversión ha sido liderado por las Pymes. El Ieral destaca que mientras la inversión extranjera es levemente positiva, en las empresas que cotizan en bolsa las altas en el rubro bienes de uso están, en general, muy por debajo de lo que se amortiza por trimestre. |