Vanoli venía haciendo méritos ante la mirada de la Presidenta Cristina Kirchner, criticando no solo la operatoria del dólar blue sino la misma difusión de las cotizaciones del mercado paralelo.
En las últimas semanas recopiló información diaria sobre el movimiento de dólares en el mercado bursátil. Esa información fue la que utilizó la Presidenta el martes por la noche para señalar tanto el volumen de dinero que por allí circula, como también a los principales jugadores del mercado “contado con liqui” y “dólar Bolsa”.
Vanoli llega al Central para realizar tareas parecidas, según dijeron personas de su confianza: vigilar que se cumplan las reglas en el mercado cambiario, coordinando esfuerzos con la CNV, la UIF y la AFIP. De hecho, tiene clarísimo que muchas empresas se volcaron a ese mercado tanto para sacar dólares como para ingresarlos a un tipo de cambio muy superior al oficial. Dentro de la legalidad, las empresas compraron y vendieron dólares a $15. Vanoli sabe, y se supone que Kicillof también, que prohibir o trabar estos mercados provocaría una disparada en el dólar blue.
El nuevo jefe del BCRA sabe que no tendrá influencia en el volumen de dólares que se liberará a los importadores, ni en la fijación de las tasas de interés de referencia, ni en el ritmo de emisión monetaria. “Tiene claro que esas tareas quedarán bajo el control de Kicillof ” aceptaron sus allegados.
En verdad, no cumplirá un rol demasiado distinto al que desempeñó hasta ayer mismo Juan Carlos Fábrega, que se sentó sobre la reservas, le pasó al Tesoro todos los pesos que le requirieron y mantuvo tasas de interés reales negativas. La diferencia es que Fábrega mostró cierta resistencia en bajar más las tasas como quería Kicillof. Tal vez ahora, el ministro no encuentre reparos si busca tanto bajar las tasas de interés como acentuar políticas de crédito dirigido a determinados sectores de la economía.