Por Martín Kanenguiser - Aunque la presidenta Cristina Kirchner acusó a Juan Carlos Fábrega por la presunta complicidad del Banco Central en operaciones cambiarias ilegales, entre 2005 y 2013 el control del sector financiero estuvo en manos de funcionarios vinculados directamente a ella y al ex presidente Néstor Kirchner. En el discurso que detonó el alejamiento de Fábrega, la Presidenta dijo en la Casa de Gobierno, entre otras cosas, que "en el Banco Central hay más de 80.000 expedientes, algunos datan de los años 80, sobre infracciones a la ley penal cambiaria, de exportadores, de bancos, de financieras, que no se tratan". El organismo encargado de recibir y tramitar las denuncias es la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Allí presuntamente estarían esos 80.000 expedientes, aunque un ex importante directivo del área afirmó: "El número real es bastante inferior". El ex funcionario, que manejó esos expedientes, afirmó que "es ridículo haber acusado a Fábrega por trabar 80.000 sumarios que, como la propia Presidenta dijo, se acumulan desde los 80". El problema, explicó, "es que el Central tiene que abrir un expediente por cualquier falta cambiaria formal, y cuando llegan a la Justicia, como lo indica la ley, quedan en la nada". El ex director del Central explicó: "Son los propios juzgados del fuero penal económico los que piden que no les manden más infracciones porque no tienen capacidad para procesarlas". Luego de la renuncia forzada del duhaldista Jorge Levy, en septiembre de 2005, asumió la Superintendencia Waldo Farías, un "pingüino de pura cepa", como sus dos sucesores. Farías fue ministro de Economía de Santa Cruz cuando Néstor Kirchner tenía los fondos de la provincia en el exterior, pasó poco tiempo por el Banco Nación y por Lotería Nacional, antes de llegar al directorio del Central, en octubre de 2004. Su avance en la entidad tuvo tropiezos, porque aparecía como moroso incobrable por una deuda impaga -que más tarde saldó- de su tarjeta de crédito y por recibir una denuncia de la Oficina Anticorrupción por "omisión maliciosa", al no presentar en término su declaración jurada como titular de Lotería Nacional. Directores de aquel período recuerdan que "Farías no iba nunca al Banco Central aduciendo problemas personales, y los expedientes cambiarios se fueron acumulando de a miles", sin poder resolverse. En septiembre de 2009, Farías fue reemplazado por Carlos Sánchez, otro "pingüino de pura cepa" que había llegado al directorio en 2008, cuando el entonces presidente del Central Martín Redrado bloqueó el ingreso del abogado Sergio Chodos para ese sensible cargo. Sánchez, sin embargo, fue reemplazado en abril de 2011, con la llegada de Mercedes Marcó del Pont, quien lo acusó de permitir a los bancos, sin consultarla, el giro de utilidades al exterior por US$ 600 millones en los albores del cepo cambiario. En abril de 2011, lo reemplazó Santiago Carnero, de muy buen vínculo con Osvaldo Sanfelice, el socio de Máximo Kirchner en la sociedad San Felice & Sancho, desde la que la familia presidencial controla sus inversiones inmobiliarias. Al parecer, Marcó del Pont condicionó su continuidad en la entidad a que se lo desplazara de ese lugar, aunque pudo permanecer en el directorio hasta el final de su mandato. Cuando asumió Fábrega, a fines de 2013, designó para ese lugar a Cosme Belmonte, uno de los funcionarios del Banco Nación que ingresó como director al Central de su mano. En tanto, la vicesuperintendencia fue ocupada por el delegado del ministro Axel Kicillof en el directorio del BCRA, Germán Feldman. Justamente, anoche en el Palacio de Hacienda se especulaba con la posibilidad de conseguir el alejamiento de Belmonte de la Superintendencia para ubicar allí a otro funcionario cercano al ministro. Economía busca más poder"Habrá un par de cambios en el directorio", señalaron, con mucha certeza, fuentes del Palacio de Hacienda a LA NACION, luego de la reunión que mantuvieron la Presidenta, Kicillof y el flamante presidente de la entidad, Alejandro Vanoli, quien ayer desembarcó en su nuevo despacho, en la calle Reconquista 266. Además de Belmonte, el otro director apuntado es Eduardo Barbier, quien también llegó con Fábrega. Aunque en Economía esperaban que la presidencia del Central fuera para uno de los colaboradores de Kicillof -Emmanuel Agis, Augusto Costa o Pablo López- tras la designación de Vanoli ensayaron una justificación: "Fue una buena decisión de la Presidenta para no exponer mucho al ministro", explicaron en su entorno. Lo cierto es que en Economía había un gran alivio al prever que la discusión con Vanoli para bajar las tasas de interés será mucho más amigable que con Fábrega.. |