Por VERONICA DALTO - El Gobierno parece haber elegido un rumbo económico al darle más poder al Ministerio de Economía, pero para las empresas que tienen que presupuestar el ejercicio 2015, la devaluación y la falta de dólares está descartada, en tanto, la inflación tendrá el piso de este año. Con un escenario macroeconómico incierto, los presupuestos se revisan mensualmente o trimestralmente y se plantean varios escenarios por período. Existe incertidumbre sobre si los consumidores soportarán el traslado del alza de costos a precios o si podrán reponer la mercadería por la suba del dólar y controles. Otras ya están pensando en reestructurar deudas en moneda extranjera. "Está descontada una devaluación para el año que viene. Lo que nadie sabe es si se hará en forma sostenida o de golpe. Se repite en este momento el escenario de octubre-noviembre del año pasado, cuando después vino la devaluación en enero", dijo Martín Barbafina, socio de Auditoría y Mercado de Capitales de Price Waterhouse. "Este año hay mayor inflación, mayor incertidumbre en cuanto al tipo de cambio, mayores controles de comercio exterior. En una economía cerrada, es difícil producir", agregó. Los clientes de Claudio Doller, socio de BDO Argentina, también presupuestan una devaluación. Así que lo que les es complejo predecir es si podrán trasladar el aumento de costos a los precios. "Está resultando muy difícil establecer los presupuestos de venta. No saben cuál va a ser la demanda. El interrogante está en las variables físicas más que en la inflación y el tipo de cambio", explicó. "Se considera que habrá restricciones para acceder al tipo de cambio oficial. La postura es que si cambia el presupuesto de costos, cambiaría el de ingresos transfiriendo a precios el mayor costo de reposición. Pero el tema es poder volcar esas unidades al mercado", agregó. Entre las pymes, el riesgo que se prevé es similar. "En las empresas más chicas, la mayoría son importadores, y están cuidándose de estar calzados: pagar al exterior lo más posible por el riesgo de devaluación y sentarse sobre el stock", dijo Martín Ghirardotti, socio del estudio Lisicki Litvin. "La gran preocupación es poder reponer el stock. Tratan de vender lo justo para pagar los costos de estructura y no quedarse posicionados en pesos", agregó. Las empresas pueden tomar las negociaciones de dólar futuro, que avizoran un tipo de cambio en $ 9 a fin de año. Pero también se juegan por un dólar más alto, de $ 10 desde diciembre a febrero, según dijo Enrique Echavarri, socio del estudio S&A. "Son tantas las variables que están en juego que, por lo menos en el rango de las empresas pyme, se manejan de acá a marzo. No se toman decisiones de largo plazo", explicó. "El grado de incertidumbre es alto y las señales son contradictorias. Las inversiones están paradas y en el volumen de ventas físico, los presupuestos son bastante pesimistas", agregó. Según coincidieron los entrevistados, la inflación tendrá como piso el aumento de este año. Según dijo Doller, la inflación que se presupuesta para 2015 toma como parámetro las paritarias de este año. Para Barbafina, "las empresas prevén incrementos de costos mayores a los de 2014; nadie piensa en una desaceleración". Los nominalidad contrastará con las unidades físicas: "En términos nominales, los presupuestos son más grandes. En unidades, se prevé una contracción. Entonces están pensando en achicar estructuras", dijo Ghirardotti. La falta de dólares también repercute en las decisiones de financiamiento. "Aquellas empresas endeudadas en dólares en el exterior van a tener dificultades si dependen del mercado interno. El caso de Impsa puede repetirse para aquellas que están endeudas con el exterior", dijo Barbafina. "Algunas compañías buscarán a lo largo de 2015 renegociar los pasivos que comienzan a vencer en 2015 y 2016 a un horizonte más predecible", explicó. Además de la incertidumbre en las variables macroeconómicas, el año que viene se celebran elecciones presidenciales. "Las empresas están tratando de pasar un 2015 teniendo sus números relativamente asegurados. Saben que no será un año de grandes inversiones. Los años políticos en general han sido de wait and see y de asegurar el negocio", dijo Doller. Barbafina coincidió: las compañías están centralizadas en el control de costos para lograr estructuras lo más flexibles posibles y difiriendo decisiones de inversión. Y tratando de proteger su mercado y no tomar ninguna decisión relevante hasta después de las elecciones. "Todas prevén un 2015 duro, con caídas de márgenes, incrementos de costos, inflación, devaluación. Todas las variables macro fuera de su control", dijo. La meta es llegar a la otra orilla de 2015 lo más sanas posibles. |