El BCRA compró u$s 10 millones en el mercado cambiario mayorista durante el día de ayer y sostuvo el precio de la moneda en el mercado mayorista al mismo precio del día anterior, $ 8,455 para la venta. Mientras tanto, el contrato con cierre a fin de mes pasó de $ 8,59 a $ 8,53 el día de ayer, es decir, de una tasa de devaluación anual esperada del 22,25% al 13,02%. El contrato inmediatamente siguiente, en cambio, bajó sólo de $ 8,73 a $ 8,71, o del 22% de tasa de devaluación anualizada al 20%.
El lunes, Vanoli se había reunido con los representantes de ADEBA y ABA, las cámaras que nuclean a los bancos privados de capital nacional y extranjero, respectivamente. En el encuentro el nuevo banquero central les dijo a los hombres de negocios que no contaran con una devaluación. Los operadores de esos mismos bancos parecieron creerle ayer, aunque solo en el corto plazo.
"Es un movimiento más táctico que estratégico", comentó un operador bancario. En principio la primera señal de oferta la dio como todos los días el BCRA. Pero después las entidades también ofrecieron y el precio de los más cortos lo sintió. "Con las tasas a un día volando, en una semana tenés un rendimiento en pesos equivalente a una suba del 0,5% del dólar mayorista, más de lo que se movió la divisa en todo septiembre", dijo el mismo cambista.
La tasa de "call", préstamos a un día entre entidades bancarias, subió casi 5% ayer para bancos de primera línea y quedó en el 32,5%. El inicio del mes y la enorme liquidez colocada en Lebac ayer (casi $ 12.000 millones ayer) crearon un faltante de pesos de corto plazo que suele ayudar a bajar precios de activos dolarizados.
Pero el efecto de la creencia de que no habrá devaluación inmediata llegó también a Wall Street, donde el futuro a 3 meses cayó de $ $ 8,87 a $ 8,78 ayer.
Las bajas en futuros se dieron con buen volumen operado. En el MAE, donde operan los bancos, se transaron contratos por sólo u$s 50 millones, pero en el Rofex la cifra rozó los u$s 200 millones.
La mesa de operaciones de la autoridad monetaria no quiso hacer pasar por mentiroso a Vanoli un día después de la reunión con banqueros. Por un lado, autorizó muy pocas compras para el pago de importaciones y, por el otro, gozó de un pico de las tasas de interés de corto plazo que le sirvió para estimular algo más de liquidaciones de exportaciones.
"Hubo algo de liquidación de cerealeras y también de mineras", dijo un corredor cambiario en referencia a cierto repunte en la oferta de divisas por parte de exportadores.
El total operado ascendió a u$s 163 millones.

