| Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- Con el aperitivo de un "rechazo absoluto" a su pronóstico de recesión y con el litigio de los fondos buitre como trasfondo, se suma hoy la delegación oficial argentina a la asamblea del FMI. La agenda incluye encuentros con empresarios y con funcionarios del gobierno de Barack Obama. El ministro Axel Kicillof llegará acompañado por el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, quien tendrá su debut en el plenario internacional, donde la Argentina mantiene su condición de "observada" por la manipulación de las estadísticas. Según pudo saber LA NACION, uno de los objetivos de Kicillof sería mantener un encuentro con Nathan Sheets, subsecretario para Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro. Se trata de un funcionario clave para buena parte de los expedientes financieros y crediticios que tiene pendientes la Argentina. Pero eso no sería sino hacia el final de la estada, que terminará pasado mañana. Tal como adelantó LA NACION, el plato fuerte de hoy será el encuentro que Kicillof espera mantener por la tarde en la embajada con operadores y empresarios en busca de ganarse la confianza inversora. La cita fue organizada junto con el Consejo para las Américas. Como parte de la actividad del Fondo, el ministro expondrá ante la Junta de Gobernadores y tendrá contacto con el responsable para el Hemisferio Occidental del organismo, Alejandro Werner. La Argentina tiene pendiente la normalización de relaciones con el Fondo, que aún mantiene en vigor una inédita "moción de censura" por la mala calidad de las estadísticas oficiales. No hay expectativa de que se produzcan novedades decisivas respecto del esperado levantamiento de esa observación. Fuentes del Banco Mundial confirmaron un encuentro para evaluar la situación del plan de préstamos avalado para el país. "Todavía se está trabajando y no hay fecha cierta" para la liberación de alguno de ellos, dijeron voceros de la entidad. Tras el respaldo que dio en el afán de frenar su acción futura, la entidad que lidera Christine Lagarde volvió a ocuparse de los fondos buitre. Lo hizo muy al pasar, al caracterizar el litigio que mantienen con el país como una cuestión demasiado específica como para tener impacto en el resto de los mercados emergentes. A diferencia de lo que sucedió el año pasado, cuando Kicillof en persona puso en duda las sombrías proyecciones del Fondo para la Argentina, esta vez fue al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el que le tocó retrucar al organismo.. |