Dos informes advierten que el Gobierno no asume las causas y, por lo tanto, equivoca la solución
Inflación, estancamiento de la actividad y problemas
cambiarios, generados, entre otros factores, por el default de la deuda
pública. Es la síntesis del diagnóstico de la economía argentina actual y
la de los próximos meses, según coinciden en señalar distintos
analistas y consultores privados. "La estanflación [estancamiento
económico más inflación] se profundiza trimestre tras trimestre",
advirtió la consultora Economía y Regiones (E&R) en su último
informe, y previno que "esta coyuntura se puede corregir o agravar en el
futuro dependiendo de la claridad del Gobierno para diagnosticar las
causas". El problema, a su juicio, es que "hasta ahora los diagnósticos
fueron equivocados y, por ende, las políticas aplicadas agrandaron los
problemas". "La macroeconomía argentina -resume el informe- se
enfrenta principalmente a tres problemas: el cambiario, la caída del
nivel de actividad (y del empleo) y el default de la deuda. Los
problemas cambiarios generan caída de la actividad y aumento de la
inflación, mientras que el default de la deuda agrava ambos." "El
Gobierno no solucionó sino que agravó los problemas, no sólo porque puso
el cepo que dio origen al dólar paralelo [y la brecha cambiaria], sino
porque intensificó sus políticas fiscales y monetarias expansivas, que
en realidad eran el origen del problema", cuestionó E&R. El
informe señaló que "los problemas cambiarios se trasladaron a la
producción, cuya tasa de crecimiento se desaceleró en un principio y se
contrajo posteriormente". Según sus cálculos, el PBI arrancó el
año con una baja de 1,2% en el primer trimestre y se profundizó la caída
a 2,3% en el segundo. A este ritmo, el año terminará con una variación
negativa en torno a 3%. "Si consideramos que la inflación (40,9%
interanual en septiembre) publicada por el Congreso también se acelera,
podemos decir sin titubear que la economía está actualmente inmersa en
una fuerte, generalizada y creciente estanflación", analizó. Además,
afirmó que "la actual estrategia del Gobierno para encarar el tema de
los holdouts retroalimenta las expectativas negativas y la caída del
nivel de actividad, potenciando el círculo vicioso". Otro efecto
negativo, en la visión del equipo de investigación del Banco Ciudad, es
que, al no corregirse la inflación, la fuerte devaluación del peso de
principios de año agotó sus efectos, y plantear la misma estrategia
impactaría sobre los precios. "P ese a su moderación en el margen,
la inflación sigue alta y ya absorbió el grueso de la corrección
cambiaria de inicios del año", señala un informe de la entidad. Y
agrega: "En lo que va de 2014, la devaluación acumulada del peso (29%)
ya fue neutralizada por la suba de los precios internos (31%), volviendo
a enfrentarse un escenario de presión sobre el mercado de cambios
similar al de diciembre 2013". En este escenario, el informe del
Ciudad recuerda que en los primeros 11 días hábiles de octubre "la
demanda de dólar ahorro se disparó casi un 40% respecto de igual período
de septiembre". A este ritmo, la pérdida de reservas por este motivo
podría llegar a US$ 500 millones mensuales (equivalente a 6000 millones
anuales), "casi una cuarta parte de las reservas internacionales". "El
problema es que en la medida en que se sigan atacando las consecuencias
de la inflación vía regulaciones como el programa Precios Cuidados o la
amenaza de aplicar la ley de abastecimiento, en lugar de avocarse a
solucionar sus verdaderas causas (un déficit fiscal creciente,
financiado vía emisión monetaria), las presiones sobre el nivel de
precios seguirán vigentes, manteniéndose una inestable situación
macroeconómica y cambiaria".
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