PROBLEMA QUE SE SUMA A LA CAÍDA DEL PRECIO DE LA OLEAGINOSA La Cámara de la Industria Aceitera de la Argentina denunció que dos medidas aprobadas este año por Pekín generan incertidumbre y dificultan las operaciones de venta. Las normas sobre importaciones de aceite de soja aprobadas pocos meses atrás por China estarían dificultando las ventas que la Argentina realiza a ese país, las cuales el último año sumaron u$s 1.000 millones. Así lo denunció Alberto Rodríguez, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), quién aseguró que la exigencia sería parte de un grupo de medidas pararancelarias del país asiático para proteger a sus industrias.
"Desde que entraron en vigencia dos nuevas medidas, los exportadores argentinos tenemos problemas para negociar con los compradores chinos", aseguró Rodríguez. China es el principal comprador de la soja argentina y su aceite derivado. Esta complicación se suma a la caída del precio de la soja en el mercado internacional. Luego de un repunte a más de u$s 550 por bushel en el mercado de Chicago, en parte por el hallazgo de roya de la soja en tres estados norteamericanos, en los últimos días la cotización de la oleaginosa cayó fuertemente, y cerró ayer en u$s 528 por bushel. A partir del 1 de junio pasado, el país asiático puso en vigencia una ley que regula la calidad de todos los alimentos que ingresan a su territorio. Además, Pekín obliga a que la calidad de los embarques sea controlada al momento de descarga, al revés de lo que establece la normativa internacional, que regula las cargas en puertos de salida.
"Un grave problema es que las normas de calidad recién aprobadas no están claras ni son las mismas para todo el país, de modo que nos podemos encontrar con problemas en cualquier momento", explicó Rodríguez.
Durante los primeros meses de este año, China entró en un virtual "default" de contratos que afectó exportaciones de la Argentina, Brasil y Estados Unidos, por lo que los empresarios locales temen que el vacío legal ocasione nuevas trabas.
Una segunda medida sobre parámetros de calidad para el aceite de soja aprobada el 1º de octubre pasado también podría afectar las exportaciones argentinas. Ésta establece un límite máximo de presencia de restos de solvente en el aceite crudo, un químico que es eliminado totalmente cuando el producto es refinado para el consumo humano. "Después de que varios países se quejaran por esto, ahora aceptan el ingreso de aceite con restos de solvente pero obligan a refinar el producto en suelo chino, a costo del vendedor", aseguró Rodríguez.
Frente a este escenario, considerado como un esquema paraarancelario del gobierno de Pekín para defender sus industrias procesadoras, los exportadores argentinos están vendiendo sólo a un puñado de empresas chinas para asegurarse que no habrá problemas con los cargamentos. " Se está reduciendo nuestro poder de negociación", concluyó el director de Ciara.
El último año, la Argentina vendió al país asiático porotos de soja por un valor de u$s 1.200 millones y aceites, por u$s 1.000 millones. |