El cepo se creó porque a la economía le estaban faltando dólares y el gobierno no quería devaluar -usar el mecanismo de precios-, para ajustar el exceso de demanda de divisas.
La regla de oro es ajustar por cantidad o por precio. Es decir que si faltan productos hay dos opciones: restringir las cantidades o ponerle un precio más alto.
En toda la historia económica quedó demostrado que lo más eficiente es que el mecanismo de precios, porque la ventaja es evitar esa falta o exceso de demanda, dependiendo del caso. En contadas ocasiones hay que restringir por cantidad. Por ejemplo, citando un caso muy extremo y exagerado como puede ser un naufragio, si hay 4 hombres en una balsa y 3 galletitas, no queda otra opción que cada uno tome una parte, no cambiar el precio para ver quién paga más.
El gobierno no quiso permitir que el mecanismo de precios ajustara el mercado cambiario y eligió el cepo que es lo mismo que restringir las cantidades.
Por otro lado, las arcas del Banco Central permiten que el gobierno controle un poco el volumen sin entrar en restricciones. No obstante, tal como vimos, las reservas pueden reducir la volatilidad del precio, pero no sirven para cambiar las tendencias.
Así surgió el cepo. El primer problema fue el precio del dólar fuera del equilibrio; empezó la apreciación cambiaria, haciéndole perder competitividad a las exportaciones y ofreciéndole competitividad a las importaciones. El impacto se vio en la actividad económica, y empezó la incertidumbre.
El otro problema es que frenó la entrada de dólares, además de la salida, ya que nadie se mete por voluntad propia en una cárcel. El cepo sólo generó superávit en la cuenta capital a principio de 2012 y después siguió la caída de las reservas. Lo único que evitó fue una devaluación, si bien luego se dio una devaluación más alta que derivó en inflación, un camino que todavía tiene recorrido.

