Así, se cumplirán los 30 días de gracia desde el vencimiento original del título sin que el dinero llegue a los acreedores, que además tienen la posibilidad de pedir la aceleración de sus bonos. Es decir, los tenedores de un 25% del monto total pueden por resolución escrita acelerar la serie y demandar el pago de la totalidad de la deuda, haciendo todo el capital exigible de inmediato.
Esta es la estrategia que está pensando llevar a cabo el fondo de inversión neoyorquino Owl Creek Asset Management LP, con u$s 3.900 millones de activos, que podría ser un holdout de segunda generación.
Según fuentes del mercado, el fondo venía adquiriendo con fuerza bonos Par desde el 30 de julio - fecha en que la Argentina entró en default - y tendría en su cartera de activos argentinos al menos un 60% de estos bonos.
Sin embargo, Owl Creek no podría llevar a cabo la aceleración a menos que reúna más fondos que lo ayuden a conseguir el 25%. Además, sugieren que la intención de este hedge fund sería tener más garantías y lograr el 50% de la serie, el mismo porcentaje de bonistas que necesitaría la Argentina para revertir o anular la aceleración, de acuerdo a los términos del contrato.
"Si llegan al 50% y la Argentina cubre el problema del default ellos pueden desacelerar si quisieran, es una opción gratis", explicaron desde un fondo de inversión.
De acuerdo a la agencia de noticias Bloomberg, Owl Creek había anunciado en agosto cuando presentó el "Fondo de Recuperación de Argentina", que la aceleración de los bonos Par -que cotizan en alrededor de 54 centavos de dólar - puede proporcionar a los inversores una rentabilidad bruta del 100% en una reestructuración posterior. De hecho, el precio en dólares los hace más atractivos para llevar a cabo esta operación.
"Creen que tienen el derecho legal de reclamar el 100% y buscan usar la aceleración como estrategia para sentarse a la mesa de negociación junto a NML y Aurelius para pedir mejores condiciones", indicó el dueño de un fondo de inversión extranjero, quien sostuvo que Owl Creek ya estaría en contacto con otros fondos que también están pensando en acelerar.
"Se trata de una cuestión de cuánto riesgo deberán afrontar", agregó el ejecutivo. Uno de ellos podría ser que esta nueva generación de holdouts, en caso de acelerar, no reciban el mismo tratamiento que aquellos que hoy tienen el derecho de cobrar un fallo por u$s 1.600 millones.
En caso de acelerar, deberá ser el Bank Of New York Mellon el encargado de hacerlo, previa presentación del 25% necesario de los tenedores de bonos de cada serie. Ya que la Argentina se encuentra en default, éstos reclamos deberán ser judicializados.
"Griesa ha indicado que toda su política es favorecer a los holdouts de primera generación, sin importar el costo que impone a los hold ins, que tras la aceleración se convertirían en holdouts de segunda generación. Habiendo manejado todo esto para favorecer a la primera generación, se puede cambiar la cautelar para que sólo privilegie a éstos y que los de segunda generación cobren más tarde", advirtió un abogado desde New York, que sigue de cerca el caso.
El primer incumplimiento del país se produjo el 30 de julio por u$s 539 millones correspondientes al pago de intereses de los bonos Discount, cuando se cumplió el plazo legal desde la fecha original de pago que era el 30 de junio.
La Argentina depositó ese dinero en las cuentas del Bank Of New York Mellon en el Banco Central, pero el juez Thomas Griesa ordenó que no sean giradas a Nueva York.

