Una de cada cuatro firmas (26%) de esta categoría admitió tener frenados proyectos de inversión por falta de crédito bancario, según un informe dado a conocer ayer por la Fundación Observatorio Pyme.
De acuerdo con las estadísticas que recoge la entidad de su encuesta estructural 2013, del 43% de las empresas que invirtieron el año pasado, un 14% asumió tener frenados proyectos por escasez de fondeo, lo que indica que las inversiones que esas firmas están dispuestas a realizar superan las que efectivizaron. Del 57% restante, que agrupa a las pymes que no invirtieron en 2013, un 12% admitió tener planes de inversión frenados por falta de crédito.
El escenario económico el año pasado claramente no es el actual de recesión, por lo que probablemente los proyectos de inversión que en ese momento dependían de financiamiento para destrabarse hoy tal vez no estén ni en carpeta. Al respecto, el director de la FOP, Vicente Donato, asumió, en diálogo con El Cronista, que "cayó la demanda crediticia, pero también la oferta" y que, en definitiva, "el problema estructural de racionamiento crediticio para las empresas pequeñas pero dinámicas sigue vigente". "Los bancos están desesperados saliendo a intentar colocar a las mismas grandes empresas", afirmó Donato.
De acuerdo con el informe, el volumen de crédito que demandarían las pyme industriales de todo el país para llevar a cabo sus proyectos frenados ascendería a $ 11.773 millones, de los cuales $ 6.322 millones (54%) equivalen a empresas actualmente inversoras, es decir, que están involucradas en un proceso de mejora de su capacidad productiva y que con mayor fondeo efectivizarían un aumento de los montos invertidos.
El documento también refleja que la mayor demanda insatisfecha se ubica entre las pyme industriales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y la región del Centro, que entre ambas representan el 84% de los préstamos necesarios para satisfacer las iniciativas frenadas (unos $ 9.953 millones).
Autoexclusión
Esta demanda de financiamiento insatisfecha no sólo se explica por la reticencia de los bancos a prestar a pymes cuando tienen escasa oferta de préstamos, sino también porque todavía existe una amplia proporción de pymes que se autoexcluyen del sistema por motivos que históricamente obedecieron a los altos costos de financiamiento y la incertidumbre de la evolución económica.
Durante 2013, la proporción de pymes que se acercaron a los bancos demandando instrumentos de crédito fue baja, aún cuando no se tratase de préstamos de mediano y largo plazo, según la Fundación. A modo de ejemplo, sólo 4 de cada 10 empresas demandó girar en descubierto en cuenta corriente (funciona como instrumento de financiación de corto plazo para responder rápidamente a gastos corrientes) y apenas el 15% de las firmas solicitó el leasing. Sólo el 37% de las pequeñas y medianas empresas industriales pidieron créditos de largo plazo, y en estos casos la tasa de otorgamiento alcanzó al 85%. Es decir que un 32% demandó el crédito y lo obtuvo.
"Hubo un gran avance porque antes el crédito era inexistente. Los bancos se expandieron. Ahora financian el 29% de las inversiones de las pymes, un número importante teniendo en cuenta que en 2002 era del 7% y en 2006, del 14%. Pero todavía falta mucho por hacer", consideró Donato.
El directivo se encargó de recalcar y lo dice en varios párrafos el informe que el verdadero problema es la ausencia de la moneda nacional como reserva de valor que se traduce en la escasez de depósitos en relación al PBI y, por ende, en una baja capacidad prestable. "El sistema bancario es muy chico; ningún programa público podría traducirse en una oferta amplia de préstamos porque los bancos tienen poco para prestar y exigen muchas condiciones para asignar ese poco crédito que tienen", añadió el director de la FOP.

