"El problema ya se resolvió hace mucho tiempo. No está en el espíritu del banco incumplir con las normas", soslayaron en la entidad. Fue a partir del famoso caso Píparo que el BCRA exigió a los bancos poner mamparas de seguridad de la noche a la mañana en todas las sucursales, lo que a las entidades públicas les complicó más, no sólo por los retrasos en las importaciones, sino porque deben licitar a los proveedores; además de esperar que lleguen los blindex, que debían ser especiales para evitar que puedan lastimar a los clientes, y de una forma arquitectónica que pueda calzar con la sucursal, para que estéticamente esté acorde y no haya que cambiarlos enseguida.
"Al gerente de Seguridad lo volvían loco con los tiempos del Central, y la gerencia de Obras no le podía responder para hacer todo en 60 sucursales de golpe. Como teníamos problemas con la importación de vidrios, pedimos una prórroga al Central, que nos contestaron fuera de término, cuando ya estaba vencido el plazo, diciendo que cumplamos a la brevedad, pero ni siquiera nos habían rechazado aquél planteo. Imaginate lo que fue para los bancos que están en todas las ciudades del país que nos multiplican en sucursales", revelan en el Ciudad, que destacan que no fue una multa, porque el BCRA no pone multas, sino que técnicamente son "cargos", que desde ya será apelado. Por otra parte, aclaran que no tiene nada que ver con el contado con liqui, por el simple hecho de que los bancos no pueden hacer este tipo de operaciones, sino que deben hacerlo a través de sus sociedades de bolsa. Pero el Ciudad no tiene siquiera su sociedad de bolsa asociada. "Imaginate que vos vas manejando y, de repente, te olvidás de poner la flecha del guiño antes de doblar. Te ponen una multa millonaria. Es inviable operar así. Hay muchos aspectos de ida y vuelta que hay con el regulador que, si se ponen con la lupa en cada detalle, es imposible transaccionar", se enfurecen.
Arpenta Casa de Cambio deberá pagar $ 2 millones y a dos directores $ 4 millones, según confirmaron desde el BCRA. Según El Destape, fue por realizar operaciones sin presencia física de clientes y la falta de numeración de boletos, luego de una inspección a fines del mes pasado. Ayer este diario se comunicó con Héctor Scasserra, dueño de Arpenta, a su celular, a su mail personal y a su directo de la oficina, a través de su secretaria, pero no respondió.

