La incertidumbre del mercado brasileño sobre el rumbo de la política económica sumado a la publicación de las actas del Comité de Política Monetaria (Copom), que adoptaron un tono menos ortodoxo que el esperado, llevaron al real a su nivel más bajo en nueve años.
La moneda brasileña lideró ayer las pérdidas entre las divisas emergentes al depreciarse 1,90% hasta las 2,5627 unidades por dólar, un piso que no tocaba desde el 19 de abril de 2005, cuando cerró en R$ 2,5750. Después del rublo ruso, la caída del real fue la mayor entre las 31 principales monedas del mundo.
Según se desprendió las minutas del Copom, el Banco Central de Brasil (BCB) tiene la intención de mantener el ritmo actual de aumento en la tasa de interés (Selic) en su próxima reunión, aunque el ciclo de ajuste monetario será probablemente moderado. En este contexto, el tipo de cambio jugará un papel central para en las decisiones futuras.
El tono de las publicaciones frustró a los inversores, que no encontraron elementos que indicaran un ciclo de ajuste monetario más fuerte, que podría haber sido interpretado por el mercado como un intento de recuperar la credibilidad perdida.
"Encontramos las minutas un poco más duras que antes - en consonancia con la decisión de subir la tasa de interés - , pero no tanto como lo esperábamos. En nuestra evaluación, el Copom todavía no está suficientemente preocupado con el hecho de que después de cuatro años consecutivos de inflación por encima del límite oficial, en los próximos dos años la inflación todavía estará por encima del techo", argumentó Alberto Ramos, director de Goldman Sachs para América Latina, en un análisis sobre el contenido de las minutas.
"Las minutas indican que el Banco Central está preocupado si la depreciación del tipo de cambio disparará el nivel de inflación por encima del límite oficial de 2.5-6.5% y decidió actuar ahora para evitar un aumento desmedido de las expectativas de inflación", indicó el informe de Luciano Rostagno, jefe economista del banco Banco Mizuho do Brasil.
El lenguaje del BCB refuerza las incertidumbres que mantiene el mercado con respecto al rumbo que tomará la política económica. Dilma Rousseff continúa dilatando el anuncio de su equipo económico y las medidas de ajuste en materia fiscal necesarias para evitar que continúe cayendo la calificación soberana de Brasil.