Con la reducción de
la brecha cambiaria como telón de fondo, las dudas sobre el desempeño de
la política cambiaria no pasan solamente por la cotización del "blue",
sino también por la evolución del dólar oficial. Según la cotización que
surge del Rofex y del MAE, el tipo de cambio que se espera para fin de
año no pasa de los $ 8,75, contra niveles cercanos a $ 9,40 de hace un
par de meses.
La decisión del Gobierno de "planchar" el tipo de
cambio oficial está en función de bajar drásticamente las expectativas
de devaluación, algo que por lo visto han conseguido. Sin embargo, la
estabilidad del tipo de cambio oficial vuelve a generar una situación de
atraso cambiario como ya se produjo en otras oportunidades en los
últimos años. El dólar vuelve a ser utilizado así como "ancla" no sólo
para desalentar una devaluación brusca como la de enero pasado, sino
también para evitar saltos inflacionarios.
Una posibilidad cierta
es que el Gobierno vuelva a deslizar el tipo de cambio oficial a un
ritmo del 2% mensual para no perderle pisada a la inflación. Si
finalizara a $ 8,75 (como marcan los futuros), la suba hasta fin de año
rondaría el 3%, aún por debajo de la inflación que se proyecta hasta fin
de 2014.
El atraso cambiario, que tiene el riesgo de
profundizarse en los próximos meses, es un arma de doble filo. Si bien
colabora con el objetivo del Gobierno de estabilizar el mercado
cambiario y reducir la expectativa de devaluación, representa una fuerte
presión para las empresas, que pierden competitividad. El
fortalecimiento del dólar a nivel internacional y la debilidad de la
soja plantean un desafío adicional si el objetivo es mantener retrasado
el tipo de cambio en el mercado oficial.
Un informe del Banco
Ciudad explicó que "al proceso que comenzó con las ventas de activos
dolarizados de la ANSES y las aseguradoras, junto con una creciente ola
de controles oficiales, se suma ahora, por primera vez, la expectativa
de un ingreso de dólares frescos que permitirían estirar, al menos hasta
fin de año, cualquier corrección cambiaria. De hecho, los futuros del
dólar oficial señalan eso: a fin de diciembre, el tipo de cambio se
ubicaría cómodamente por debajo de los $ 9, cuando hasta tan sólo unos
meses se preveía que trepara por encima de los $ 9,5".
Un dato no
menor es que han mejorado significativamente las expectativas sobre el
nivel de reservas. Según estimó el economista Nicolás Dujovne,
culminarán el año en niveles de u$s 26.000 millones, bien por encima de
lo que se pronosticaba hace apenas un mes. Esto actúa en dos
direcciones: baja la ansiedad en relación con los vencimientos del año
que viene (lo que se refleja en una mayor fortaleza en el precio de los
bonos) y también reduce las expectativas devaluatorias.
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