Por Matt Moffett - RIO DE JANEIRO — Si hay una región que debe beneficiarse de la caída del dólar es Latinoamérica. El declive de la moneda estadounidense facilita que los deudores latinoamericanos, en especial Brasil y las grandes empresas de la región, paguen su alto endeudamiento en moneda extranjera. Y aunque el debilitamiento del dólar genera inquietudes sobre la competitividad de las exportaciones o la inestabilidad en los mercados financieros, Latinoamérica parece mejor preparada para enfrentar tales presiones que antes. En Latinoamérica y el Caribe, la deuda externa alcanza los US$735.700 millones, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). La segunda más alta entre los mercados emergentes es la del Asia en desarrollo, con US$717.300 millones. Ante el alza de las monedas locales frente al dólar, algunas compañías están dando pasos para pagar préstamos con dólares más baratos. En Brasil, donde el real se ha apreciado un 46% frente a la moneda estadounidense en los últimos dos años, el sector privado reducirá para fines de año su deuda denominada en dólares hasta una cifra proyectada de US$103.000 millones, desde US$116.000 millones en enero pasado, según MB Associados, una consultora de São Paulo. La eléctrica brasileña Companhia Energetica de Minas Gerais (Cemig) ha recurrido a los mercados de deuda locales y utilizado el dinero recaudado para comprar dólares baratos, y amortizar préstamos y bonos denominados en dólares. La empresa ha reducido sus pasivos en dólares a un 31% de su endeudamiento, desde un 58%, al tiempo que ha extendido su vencimiento y reducido los pagos por concepto de intereses. Pero Cemig está intranquila. "Vendemos mucha electricidad a compañías que exportan y no estamos seguros de cuánto se verán afectadas por el fortalecimiento del real", dice Luiz Fernando Rolla, ejecutivo de Cemig. Si decaen las exportaciones brasileñas a Estados Unidos, la demanda de electricidad también podría descender. En realidad, muchos países latinoamericanos temen que una apreciación excesiva de sus monedas encarezca sus exportaciones de bienes manufacturados. En Argentina, donde el gobierno espera que las exportaciones sean el motor de la recuperación, el banco central ha estado comprando dólares para frenar la apreciación del peso, que ahora está en 2,94 unidades por dólar después de caer a cerca de 4 por dólar en 2002. En Brasil, el banco central anunció que comprará dólares en el mercado de divisas hasta junio para pagar hasta US$3.000 millones en deuda externa. Algunos operadores han sugerido que la razón del gobierno brasileño es apuntalar el dólar y proteger a los exportadores brasileños. El miércoles, el dólar se negoció a 2,71 reales, el nivel más alto del real en los últimos dos años y medio. Los funcionarios brasileños han reiterado que su política no es intervenir en los mercados cambiarios. De todas maneras, un real fuerte podría tener un efecto limitado en las exportaciones brasileñas, que se han duplicado desde 1999 hasta los US$90.000 millones. José Augusto de Castro, vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior, un grupo empresarial, dice que cerca del 40% de las exportaciones de Brasil son bienes básicos, cuya demanda probablemente se mantenga sólida. Más de la mitad de las exportaciones de Perú y Argentina también consisten en bienes básicos. Otro 45% de las exportaciones de Brasil es realizado por grandes empresas, dice De Castro, que tienen mayor capacidad financiera para adaptarse a un real más fuerte. De hecho, muchos exportadores latinoamericanos han hecho grandes inversiones para mejorar su eficiencia, lo que les permitiría reducir precios y mantenerse competitivos, si bien eso no quedará claro hasta dentro de varios meses. La región tiene otra preocupación sobre la caída del dólar: que el proceso se vuelva desordenado y obligue a la Reserva Federal de EE.UU. a subir las tasas de interés de manera abrupta. El "efecto tequila", cuando se produjo un shock regional a causa de la devaluación del peso mexicano en 1994, fue en parte desencadenado por un fuerte aumento de las tasas en EE.UU. ese año. Cuando suben las tasas en EE.UU., los retornos de las inversiones en otros países, como México, son menos atractivos y los inversionistas retiran el dinero. En esta ocasión, sin embargo, Latinoamérica se ha beneficiado del hecho de que la Fed ha efectuado aumentos graduales en la tasa de fondo interbancaria, de un 1% a un 2%, desde junio pasado. Además, la Fed ha ido anunciando al mercado sus decisiones, para evitar sorpresas. Asimismo, las economías latinoamericanas están ahora en una posición más fuerte para soportar cambios bruscos en los flujos de inversión, gracias a decisiones de las autoridades de cada país orientadas a reducir los déficit fiscales, reducir el endeudamiento y adoptar tipos de cambio flexibles. En México, por ejemplo, el gobierno federal ha reducido el monto total de su deuda en dólares en US$13.000 millones, o un 14%, desde 2000. Además, el banco central ha acumulado un nivel récord de US$60.000 millones en reservas y el país obtuvo la calificación de grado de inversión por parte de las tres principales agencias de calificación de riesgo. |