HSBC, Royal Bank of
Scotland, JP Morgan y Bank of America también recibieron multas como resultado
de una investigación que ajustó controles sobre un mercado mayormente sin
regulación que mueve u$s 5 billones diarios, aceleró la iniciativa para
automatizar transacciones y llegó hasta el Banco de Inglaterra.
En el nuevo
escándalo que golpea a la industria de servicios financieros, los operadores
compartían información confidencial sobre órdenes de clientes y coordinaban
operaciones para ganar dinero a partir de un referencial de cambio extranjero
usado por administradores de activos y tesoreros corporativos para valuar sus
carteras.
Decenas de operadores fueron suspendidos o despedidos por la
maniobra.
Los operadores utilizaban nombres en clave para identificar a los
clientes sin nombrarlos y creaban salas de chat con apodos tales como "los
jugadores" o "los tres mosqueteros" en las que intercambiaban datos.
Aquellos que no estaban involucrados en la maniobra eran menospreciados, y
los operadores solían usar lenguaje obsceno para jactarse de los rápidos
beneficios que obtenían.
La Autoridad de Servicios Financieros británica
multó a cinco bancos por u$s 1.770 millones -la mayor multa aplicada en la
historia de Londres- y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el
regulador estadounidense del mercado de futuros de materias primas, les ordenó
pagar otros u$s 1.480 millones de dólares.
"Las multas récord impuestas ayer
marcan la gravedad de las irregularidades que encontramos, y las empresas tienen
que asumir la responsabilidad para corregir los defectos", dijo el jefe del
regulador británico, Martin Wheatley.
La oficina del Comptroller of the
Currency, el regulador del sector bancario de Estados Unidos, también multó a
los bancos de ese país con u$s 950 millones.

