Pero los vaivenes del dólar blue son el producto de la presión policial sobre bancos, agencias de cambio y cuevas sumada al efecto que logra el Gobierno con la emisión de bonos atados a la devaluación, un seguro de cambio que se pagará cuando Cristina haya dejado de ser presidenta.
Las herramientas que están usando Axel Kicilloff y Alejandro Vanoli contra el dólar no son novedosas. Cartas parecidas jugó la UCR de Raúl Alfonsín durante el Plan Primavera que terminó siendo el otoño de aquella gestión. Y también Domingo Cavallo recurrió al atajo del seguro de cambio en los días tempestuosos de 1982. Y aquello terminó muy mal.
El Gobierno lo sabe. Para que el freno que le pusieron al dólar no se esfume antes de que termine la primavera, hay que atacar los problemas básicos: la inflación y el déficit fiscal, los dos grandes pecados que nos condujeron al infierno de esta recesión.

