Por Jaime Mejía Mazuera - Ahora que el dólar pasa por uno de sus peores momentos en los últimos tiempos, tiene sentido que muchos en América Latina se pregunten si vale la pena seguir invirtiendo en esa moneda. La preocupación viene de los pobres rendimientos que se han logrado en lo que va de este año. Alguien en Brasil o Perú que invirtió en el índice de 500 acciones de Standard & Poor's, que agrupa a las principales empresas estadounidenses, apenas obtuvo un rendimiento en moneda local del 1,5% y el 2,6% respectivamente en lo que va del año. En Colombia, los inversionistas tuvieron pérdidas en la misma apuesta (ver gráfico). Todo ello por una combinación de la caída del dólar y la relativa debilidad del mercado bursátil en Estados Unidos. Pero ahora que se acerca el fin del año, quizás sea la ocasión propicia para revisar sus inversiones en moneda estadounidense. ¿Valdría la pena trasladarse a euros o yenes en 2005? ¿Será mejor quedarse en bonos a corto plazo ante las múltiples incertidumbres de la economía global, como los altos precios del petróleo, la depreciación del dólar, el conflicto en el Medio Oriente o la amenaza competitiva de China? Para empezar, preste atención a las grandes tendencias. Hay un cierto consenso en Wall Street en el sentido de que en los próximos años los rendimientos de las acciones en EE.UU. no van a ser tan altos como a fines de los 90. También está claro que el dólar tiene una trayectoria descendente. Además, algunos analistas creen que el mundo está entrando en un nuevo entorno de precios. "Estamos dejando atrás una era deflacionaria y entrando en un nuevo ciclo en el que vamos a ver nuevamente aumentos de precios, una tendencia claramente positiva para los bienes básicos y para los países en desarrollo como los de América Latina", dice Michael Hartnett, estratega global de Merrill Lynch & Co. en Nueva York. ¿Qué significa todo eso? Y especialmente, ¿qué representa para su cartera de inversiones? Hasta ahora nadie habla de un desplome permanente del dólar. "El dólar seguirá siendo la moneda natural de los latinoamericanos, por razones geográficas y de comercio. Además, es más difícil que un cliente te perdone si te equivocas al sacarlo de los dólares, que a la inversa", dice Carlos Mena presidente de Vectormex en Nueva York, firma mexicana que maneja una cartera de US$750 millones de inversionistas mexicanos y es filial de Vector Casa de Bolsa SA. Pero ello no impide que sea necesario hacer modificaciones, aunque no hay mucho espacio para maniobras demasiado radicales. "Es muy tarde para pasarse del todo a euros o a yenes", dice Hartnett. De alguna manera, agrega, los mercados de divisas ya han descontado gran parte de los problemas de EE.UU. con sus enormes déficit [el de cuenta corriente y el fiscal]. Merrill Lynch estima que el precio del euro en marzo de 2005 estará en torno a US$1,39, lo que considera como el punto más alto, desde donde el dólar debería recuperarse y estabilizarse. Tampoco sería adecuado invertir demasiado en futuros de petróleo y otros bienes básicos por el auge en los precios de estos mercados. Se corre el riesgo de contradecir el principio básico de comprar barato y vender caro. Según Juan Carlos Rodríguez, jefe de inversiones del español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), en Miami, es probable que las carteras de muchos latinoamericanos estén demasiado concentradas en renta fija porque fue el activo de mejor rendimiento en dólares en el último año, especialmente los bonos de deuda soberana y corporativa de países emergentes. "Con base en el entorno actual, vemos un gran potencial de apreciación en las acciones, en los bonos de corto plazo somos neutrales y creemos que hay que mantenerse fuera de los bonos de largo plazo", dice Rodríguez, en alusión a EE.UU. En un escenario de alza de tasas y de mayor inflación, lo más probable es que las inversiones en bonos sufran. Cuando suben los intereses, los bonos van a valer menos comparados con los nuevos que se emitan. Pero, ¿qué hacer si las acciones no ofrecen los rendimientos del pasado? La respuesta, cree Harnett, de Merrill Lynch, estará en los mercados emergentes. En el proceso de ajustar la cartera, elimine las decisiones de estómago, aconseja Miguel Wiggins, director de oficina a cargo de Latinoamérica de Charles Schwab & Co., Inc. "Tomar decisiones sobre cambios en el mercado o por lo que dicen los analistas, fomenta que el inversionista esté revaluando constantemente su estrategia sin tener una visión de largo plazo. Si aplica el estómago, el inversionista puede estar tomando más riesgo del que debe o menos". Lo que puede hacer es ajustarse a las tendencias. Considere la posibilidad de tener una parte de sus inversiones fuera de EE.UU., en acciones de la zona euro o de Asia, por ejemplo, así se protege un dólar temporalmente a la baja. No se olvide de las acciones en mercados emergentes, más allá de sus opciones locales (especialmente las empresas subvaloradas, dice Hartnett). Finalmente, manténgase alejado de la deuda de largo plazo como bonos del Tesoro de EE.UU. y corporativos. Los especialistas prevén una posible corrección en ese frente. |