Sin la Presidenta, ausente por su cuadro de diverticulitis, del que se recupera en la quinta de Olivos, el ministro de Economía, Axel Kicillof , y el canciller Héctor Timerman encabezaron la delegación.
"La verdad que estamos tremendamente conformes porque lo que veníamos a traer a este G-20 fue discutido ampliamente y como resultado de eso por primera vez en la historia del G-20 la cuestión de las reestructuraciones de las deudas soberanas fue planteada en el comunicado general", anticipó Kicillof en un contacto con los medios enviados a la ciudad de Brisbane apenas terminó la última reunión plenaria del grupo.
El comunicado final, de 21 puntos, incluyó justamente el reclamo argentino. "Damos la bienvenida al progreso realizado para el fortalecimiento de los procesos de reestructuración de deuda soberana ordenados y previsibles", sostiene el punto 12, un texto algo lavado que se reforzó en el anexo del documento final, en el que específicamente se abordan los temas de "acción futura". Allí, el gobierno argentino logró incluir su propuesta más específica, aunque no se llevó una firme condena contra los fondos buitre.
Acciones futuras
El texto, de todas maneras, acompaña la posición de la Casa Rosada en el juicio en Nueva York. "Dados los desafíos que presenta la litigiosidad, y a fin de fortalecer el orden y la previsibilidad de los procesos de reestructuración de deudas soberanas, damos la bienvenida al trabajo internacional sobre el fortalecimiento de las cláusulas de acción colectiva y pari passu", puntualiza. "Llamamos a su inclusión en los bonos soberanos internacionales y alentamos a la comunidad internacional y al sector privado a que promuevan activamente su utilización. Les pedimos a nuestros ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales que discutan el progreso alcanzado en este tema y en temas relacionados", apunta el texto que celebró la comitiva argentina.
Pocos antes de dejar Australia, el canciller Timerman anticipó que por pedido de la Presidenta hoy viajará a Nueva York para reunirse con los representantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de la Unión Africana, de la Celac y del G77 China para avanzar en la redacción del marco regulatorio que ya aprobó la ONU.
Kicillof resaltó ayer que el G-20 usó la palabra "litigiosidad" como "un eufemismo porque son los fondos buitre los que entran en litigio para el cobro de deuda soberana".
En ese sentido, Timerman se sumó al debate lingüístico. "En realidad es interesante ver a los líderes de varios países referirse a este tema directamente como fondos buitre", destacó el canciller para reforzar las palabras del ministro..

