Sin impedimentos cambiarios, cobrar un bono en dólares o en pesos equivalentes suele ser relativamente indistinto para el inversor. La irrupción del cepo impulsó la demanda del dólar billete y las otras distorsiones hicieron nacer a los bonos atados al dólar oficial como alternativa para empresas y provincias. Recién el mes pasado la Nación hizo la primera emisión de este tipo de instrumento.
Un instrumento que tiene el visto bueno de grandes inversores que calculan que un nuevo gobierno unificará el mercado cambiario luego de una devaluación.
El nuevo bono que emitió el Gobierno se nomina en dólares, pero se suscribe en pesos al tipo de cambio oficial. Tiene un cupón del 2,4% de interés anual, pagadero cada 6 meses los 18 de marzo y 18 de septiembre. Devolverá enteramente el capital en marzo de 2018 y su código será probablemente AM18. Sin embargo, es posible que cuando cotice en la Bolsa, lo haga a un precio mayor que 100 dólares al cambio oficial, con lo cual su rendimiento será menor. De todas maneras, el atractivo de este tipo de instrumentos, que se cancela también en pesos, es que se actualiza por la devaluación del tipo de cambio.
Entre el cepo y la recesión quedó afectada la demanda de dólares en todas sus formas, tanto el dólar ahorro como el informal o el “contado con liqui” de la Bolsa. Eso, a pesar de los controles sobre los operadores de cambios, tanto legales como ilegales, que encarecen el precio de la divisa por la mayor dificultad para conseguirlos.
El desincentivo del dólar puede continuar en el corto plazo, pero no deja de ser recomendable tener títulos en dólares con alto rendimiento y comprar paulatinamente bonos en pesos atados al dólar oficial. De los nuevos títulos, el AO16 cumple mejor con las expectativas al tener un vencimiento cercano a la eventual unificación cambiaria.