Por MARIANO GORODISCH - Las empresas mineras y petroleras son sólo algunas de las compañías que suelen pagar una prima de riesgo para tentar a sus ejecutivos a ir a trabajar a una filial de un país emergente. Aparte de pagarle el alquiler de la casa, el colegio de los hijos, los gastos de servicios, el auto y hasta el country del fin de semana, le dan también una asignación extra, denominada prima de riesgo, por hacerlos vivir fuera del Primer Mundo. En el caso de Argentina, la prima es tanto por el riesgo de la inseguridad reinante como por el riesgo del tipo de cambio, ante un cepo cambiario que impide comprar dólares oficiales a $ 8,50.
Según la industria, el expatriado con sede en Buenos Aires puede ganar hasta un 50% más que en otros países. No sólo para cubrirse de una eventual devaluación sino, principalmente, para no perder la capacidad de ahorro en dólares. Entonces, le abonan la diferencia que hay en la brecha entre el oficial y el blue. Por ejemplo, si el directivo ganaba u$s 15.000, le deben pagar eso mismo pero en pesos, a cambio oficial. Entonces, le pagan u$s 22.500 en pesos, al tipo de cambio oficial, de modo de tener el mismo poder de ahorro en moneda dura.
Edgar Medinaceli, de Russell Reynolds, advierte que antes venían más europeos, pero ahora disminuyó mucho la cantidad de extranjeros y los pocos que se animan llegan desde Brasil, y tienen algún tipo de vínculo con la Argentina, ya sea por haber trabajado antes aquí o por tener familiares: "Son contados con las manos los CEOs de origen extranjero. Muy pocas multinacionales los tienen por definición".
A algunos les pagan parte de su compensación en su país de origen, y otro tanto en la Argentina en pesos, como para que tengan para sus gastos corrientes.
Lo cierto es que, en cada negociación salarial, desde la gerencia de Recursos Humanos se establecen casos puntuales de uno a uno: "Por motus proprio hoy no viene nadie, porque encima los pesos pierden 40% del valor año tras año por culpa de la inflación, lo cual para nosotros es algo normal, pero para ellos es una variable de riesgo que se suma", revela un headhunter, en estricto off the record.
Valeria Bohorquez, de Mercer, reconoce que hoy ser expatriado en el país es menos atractivo que en otros momentos, por la dificultad para acceder a la moneda extranjera desde el cepo al dólar: "Por eso, las empresas tratan de pagarle la mayor parte del salario en su país de origen, y la parte que le pagan acá es la que necesitan para cubrir sus gastos".
"Tienen sueldos equivalentes a lo que ganarían en sus países de origen, más un plus de desarraigo de un 30 al 50%", sostiene Martín Sandoval, de MS Coach.
"A veces sucede que necesitás un expatriado en particular para una posición y no quiere venir, entonces no queda otra que poner a alguien local que quizás todavía no se encuentra preparado para ese puesto. Si bien la Argentina tiene buen talento en management, en ciertas ocasiones se requiere hacer una reestructuración muy dura, o un nuevo modelo de negocios, y no se puede hacer por no poder traer al experto de afuera. También se pierde la posibilidad de rotar gente, porque si alguien viene para acá otro puede irse para allá", revelan en el sector.
Ante este escenario, muchas multis comenzaron la tarea de preparar a un sucesor para algunos puestos, habida cuenta que no contarán con el extranjero que necesiten.
Otra alternativa que está imperando es la de ir al mercado para cazar a un talento, pero para ello se requiere salir con la billetera abultada, para pagarle mucho más de lo que está ganando, para que así actúe como un imán que los atraiga. Incluso, varias compañías que tienen sus headquarters regionales del Cono Sur en Buenos Aires están analizando si conviene mudarlos a otros países con seguridad jurídica, como Chile o Uruguay. Mientras los expats en la Argentina están negociando la vuelta anticipada a sus países o a algún otro destino, surgió una nueva política empresaria. Cuando se necesita a un expat, no se lo trae más por tres años como sucedía antes, sino sólo por un máximo de tres meses, de modo que sea para un proyecto puntual y se le pueda seguir pagando en su país de origen.