Un día después de que la presidenta Cristina Kirchner le reprochó a Gustavo Weiss, líder de la Cámara Argentina de la Construcción, haber planteado públicamente la necesidad de un acuerdo con los holdouts, más dirigentes se sumaron al reclamo por una normalización del frente externo. La inquietud corrió ayer por cuenta de Daniel Funes de Rioja, uno de los vicepresidentes de la Unión Industrial Argentina (UIA), que habló de la necesidad de arreglar el conflicto lo antes posible. Según el abogado laboralista, también presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), la cuestión irresuelta con los bonistas que no aceptaron los canjes de deuda "impacta" en la economía nacional, que ha visto una caída de "cuatro por ciento en la cantidad de horas trabajadas" en el transcurso del año en relación con el mismo período de 2013. Ésas fueron las razones que el ejecutivo fabril expuso durante una disertación en un seminario organizado por el diario El Cronista Comercial en La Rural, en el barrio de Palermo. Anteayer, después del pedido de Weiss, durante su reaparición pública luego del cuadro de sigmoiditis que se le había diagnosticado el 3 de noviembre, Cristina Kirchner había planteado que "ningún buitre financiero ni ningún carancho judicial" la iba a "extorsionar", en referencia a la cuestión que se dirime en los tribunales de Nueva York por unos 1650 millones de dólares. Funes de Rioja pareció, en cambio, desoír ese malestar y tomó la misma ruta que su par de la construcción. "El tema de los holdouts requiere una solución. Es un gran problema, complejo, y por lo tanto requerimos una solución lo más rápido posible. Si en 2015 el escenario no cambia, el cuadro se hace más complejo". En el mismo panel, Facundo Moyano, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (Sutpa) y diputado nacional, relativizó la cuestión y afirmó exactamente lo contrario: "Por ahí, no es un tema tan urgente para los trabajadores, para los argentinos", dijo. Moyano estaba allí reemplazando a su padre, Hugo, líder de la CGT opositora, que figuraba inicialmente en el programa. "La principal preocupación es la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores por la inflación", insistió el diputado. Anteanoche, durante la 62a Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción, Weiss había expuesto la necesidad de solucionar los problemas de la deuda. "El tema es priorizar los proyectos y definir la manera de financiarlos. Tanto por parte del Tesoro nacional y de los provinciales, de los organismos multilaterales de crédito o en un esquema de asociación pública privada, para lo cual necesitamos resolver temas pendientes en los frentes externos e internos". En ese sentido, Weiss consideró decisiva la vuelta de nuestro país a los mercados internacionales para poder financiar gran parte de lo descripto hacia 2025. "Se vuelve clave, por un lado, terminar de resolver el frente externo con los holdouts, para volver al mercado de deuda No desconocemos lo difícil de esta situación, pero creemos que vale la pena intentarlo", agregó. Al oírlo, la Presidenta reiteró que la intención del Gobierno era acordar "con el ciento por ciento de los acreedores", pero insistió en que sería únicamente bajo "condiciones justas, legales y equitativas". La jefa del Estado advirtió además que esa negociación debía realizarse "sin chantajes", en referencia a la supuesta aparición de cuentas en el extranjero cuya titularidad sería de argentinos con vínculos con el Gobierno. S&P: el default no es contagiosoLa calificadora de riesgo Standard & Poor's opinó ayer que el default argentino no establecerá precedentes para otros países. "Algunos factores idiosincrásicos contribuyeron a la derrota legal de la Argentina, incluida la estrategia de negociación del país, que fue percibida como beligerante", indicó el analista Moritz Kraemer en un informe. Para S&P, que mantiene en "default selectivo" la nota de la deuda argentina, el caso fue específico por las cláusulas RUFO y la del pari passu.. |