El dólar afronta otra semana difícil en los mercados de divisas. Allí reina la fortaleza del euro, que el viernes cerró su octava semana consecutiva de ascensos frente a la moneda nipona, y abre la semana anclado a sus nuevos máximos históricos de 1,3461 dólares. El lunes apenas retrocedió hasta 1,341 unidades para acomodarse en torno a 1,344 dólares.
La aparente comodidad de las autoridades estadounidenses con la actual debilida del dólar invoca el recelo del mercado con la divisa. El foco se mantiene sobre los desequilibrios estructurales de la economía estadounidense, en forma de déficit por cuenta corriente. "Las preocupaciones sobre su sostenibilidad fijan el miedo en que los principales compradores de dólares -bancos centrales asiáticos y países petroleros- estén otra vez recargandose de euros", señala esta mañana el banco de inversión Barclays Capital.
El foco se mantiene sobre los desequilibrios estructurales de la economía estadounidense, en forma de déficit por cuenta corriente. “Las preocupaciones sobre la sostenibilidad del déficit por cuenta corriente fijan el miedo en que los principales compradores de dólares -bancos centrales asiáticos y países petroleros- estén recargándose de euros otra vez”, señaló Barclays Capital.
Tras el último achaque bajista del dólar, el ruido sobre la posible presencia de los bancos centrales ha incrementado sensiblemente sus decibelios. “Es muy probable un contraataque en este terreno, y la única duda está en el calendario”, señala Crédit Agricole Asset Management. En el capítulo de las especulaciones, The New York Time publicó ayer que George W. Bush planea sustituir a John Snow como secretario del Tesoro. En su lugar suena Andrew Card. Otro hombre de confianza de Bush, el profesor Glenn Hubbard, suena como recambio de Alan Greenspan al frente de la Fed, según Reuters.

