Por VERONICA DALTO - Mientras las monedas de los países emergentes pierden valor, debido a la revaluación del dólar y la caída en el precio de los commodities, el peso argentino resiste la tendencia global gracias a los controles sobre el mercado, el retiro de pesos y los refuerzos para las reservas. Tal resistencia hizo que sea la moneda argentina la que menos se devaluó en los últimos tres meses respecto de 21 pares emergentes, salvo por los casos China y Hong Kong, con fuertes intervenciones también de sus gobiernos. Según un informe de ACM en base a datos de Bloomberg, el peso argentino perdio 1,5% de valor en el último trimestre, lejos de la moneda peruana, el sol (-2,7%); el peso chileno (-3,6%); el mexicano (-6,2%); el real brasilero (-12,3%); el colombiano (-15,3%), y el rublo ruso (-30%). "Todas las monedas de los mercados emergentes se depreciaron mucho y la argentina no se movió. Y los fundamentos macroeconómicos de Argentina no permiten esa estabilidad, sino que es el esfuerzo que está haciendo el gobierno para no devaluar", dijo Maximiliano Castillo Carrillo, director de ACM. "Refleja el hecho de que el tipo de cambio no se está moviendo por las cuestiones locales, porque todo el mundo emergente se está depreciando, y que a $ 8,5 no es sostenible". La paz cambiaria que logró el gobierno desde octubre pasado se debe a la defensa del tipo de cambio nominal, a los controles policíacos sobre los mercados paralelos del dólar, la emisión de bonos del Tesoro y del Central para absorber el excedente de pesos que financia el déficit fiscal y los refuerzos de divisas que consiguió a través del swap con China, el crédito del Banco de Francia, etc. Con una inflación más elevada que la de los pares comerciales y un tipo de cambio planchado frente a una depreciación generalizada, sufre el tipo de cambio real multilateral, que según el último informe de Reporte Económico, a fines de diciembre habrá perdido el impacto de la devaluación de enero pasado. "Todos los países emergentes fueron afectados por la apreciación del dólar, de un 11% contra el euro desde principios de mayo, cuando ya se estaba reduciendo y ante la expectativa de que en octubre se iba a decidir el fin del quantitative easing y por la expansión monetaria anunciada por el Banco Central Europeo, y el 6,4% en los últimos tres meses", dijo Leonardo Bazzi, responsable de Research de Puente. Los inversores desarman posiciones en bonos y acciones en monedas emergentes para irse a activos en dólares o de países desarrollados. Hubo países emergentes cuyas monedas sufrieron un mayor impacto por sus situación particular. Rusia ya había perdido u$s 90 mil millones en reservas por el conflicto con Ucrania, y la caída del crudo hizo perder aún más valor al rublo, ya que el 70% de las exportaciones rusas depende del petróleo y el gas. La moneda de Brasil sufre porque en la era Lula el promedio de crecimiento económico fue del 4%, pero desde 2011 no logra superar el 3% y este año se espera que sea muy leve, dijo Bazzi. A diferencia de Argentina, las economías latinoamericanas no pudieron evitar la depreciación de sus monedas. Pero comenzaron a tomar medidas para contraatacar la tendencia, al subir su tasas de interés o reducir los requisitos para favorecer la entrada de capitales extranjeros. Por ejemplo, Perú recortó los encajes para depósitos en soles de no residentes desde 120% hasta 9,5% y redujo el cargo cobrado a los no residentes para comprar letras del BCRP. Porque la tendencia continuará: "Los inversores tienen los ojos puestos en una suba de tasas de interés de EE.UU. en el tercer trimestre de 2015. Los rendimientos de los bonos del Tesoro y corporativos suelen adelantarse a la decisión de la Fed. Muchos inversores deciden anticiparse e invertir en ellos, por lo que aumenta el atractivo respecto de las monedas emergentes, que se deprecian ante la anticipación de que la Fed suba la tasa. El proceso empezó en mayo de este año", dijo Bazzi. |