Por un lado, el Gobierno señala que de esta oferta saldrá mejor posicionado para negociar, una hipótesis que se buscó instalar en la jornada de ayer: un rechazo al cobro anticipado del bono hablaría de confianza mientras que un canje por encima del 50% por otro título también habilitaría una lectura similar. Sin embargo, la versión que subyace habla de las dudas que despierta que en lugar de esperar a conseguir dinero con una tasa más baja una vez realizado el acuerdo con los holdouts el Gobierno prefiera emitir u$s 3.000 millones pagando 40% más caro ese dinero.
De fondo, comprar Boden 2015 para vendérselo al Gobierno dentro de
algunas horas constituye una opción más en el menú para conseguir dólares (sin
límite), en este caso a $ 12, en lugar de pagarlo a $ 12,06 del dólar Bolsa, una
operatoria que es atentamente vigilada por el club policíaco conformado por el
Banco Central, la UIF, la AFIP, la CNV y Procelac.
Pero si alguna virtud tuvieron los anuncios, esta fue alejar al menos uno
poco a los fantasmas que circulaban en las últimas horas. Se habló de
pesificación de la deuda en dólares por falta de reservas en el Banco Central e
incluso aquí y allá resonaron los u$s 15.000 millones que el Gobierno debe pagar
el año próximo (que ahora podrían ser menos) en lo que es el combo de divisas
que deben Nación, provincias y empresas.
Cierto es que el mensaje que baja de las altas esferas del poder habla
de utilizar u$s 3000 millones del swap con China y otro tanto de la colocación
del nuevo bono para hacer frente al pago del Boden, cuando ni uno ni otro monto
están disponibles actualmente, pero sería extraño que el ministro Kicillof se
arriesgue a salir al mercado de deuda sin tener apalabrados a inversores
institucionales y bancos. Éstos ya han dado su voto al "soviético" porque
reconocen que una tasa del 9,5% en dólares es algo difícil de conseguir hoy en
el mundo y lo será mucho más si, como planea el Gobierno, el canje logra una
fuerte adhesión lo que bajaría el riesgo de la deuda argentina y por ende el
costo financiero al que el país pasaría a endeudarse.

