Axel Kicillof sorprendió ayer al mercado con el pago anticipado del Boden 2015, una medida que tuvo una buena acogida en círculos económicos, pero que recibió una tibia respuesta de parte de los inversores. Hacienda ofrecerá, además, la opción de canjear los bonos cortos por Bonar 2024, para lo que emitirá unos u$s 3.000 millones adicionales de esa última serie.
Recordemos que el país deberá afrontar vencimientos por u$s 12.000 millones en 2015, de manera que la decisión no sólo morigera el goteo de reservas, sino que también disipa los fantasmas de pesificación. La emisión de Bonar 2024, como sucedió con los "dollar linked", absorberá asimismo una gran cantidad de pesos en circulación.
Sin embargo, la gran incógnita se sitúa en enero, cuando caduque la cláusula RUFO. La reticencia argentina a negociar con los holdouts era hasta ayer meramente dialéctica. Pero el canje anunciado parece ser el primer paso concreto para resguardarse ante un 2015 sin acuerdo.
En el caso de los inversores, predominó la indiferencia, aduciendo que las condiciones no son atractivas. Algunos jugadores verían con buenos ojos percibir dólares a $ 12,00 (al precio del dólar "Bolsa"), sin la inquisidora mirada de organismos oficiales. Pero en general se observa que el canje no brinda una recompensa suficiente.
Por lo pronto, el Boden 2015 cedió un 0,53% en la Bolsa, mientras que en Nueva York operó a u$s 98,25. El Bonar 2024 perdió otro 2,10%, alcanzando los u$s 96 en la plaza norteamericana.
La tendencia se trasladó al conjunto de la deuda bajo legislación local. El Discount acusó un retroceso del 0,66%, en tanto que el Par lo hizo en un 0,80%. Fue un día adverso también para los cupones atados al producto, que registraron mermas de hasta el 1,68%.
En el plano accionario, el índice Merval toleró un repliegue del 1,11% hasta las 9.558,78 unidades, arrastrado una vez más por los títulos de Petrobras (-5,87%). Moody's rebajó la nota de la petrolera brasileña hasta "Ba1" por sus severos escándalos de corrupción.
En el mercado de cambios, el dólar se depreció hasta $ 8,553, sin la intervención del Central. Por otra parte, la autoridad monetaria avanzó sobre los negocios en dólares de las entidades más pequeñas, renovando las limitaciones para operar en el mercado de futuros. De esta forma, acotó la escalada de los contratos en el Rofex, donde las pizarras cerraron sin variaciones.
El billete paralelo, en tanto, no pudo mantener el sesgo alcista de la última jornada. Inspecciones de Gendarmería en el microcentro obligaron a las cuevas a bajar sus persianas. Por eso el billete padeció una contracción de 13 centavos, a $ 12,92, convalidando una brecha cambiaria del 50,9% con la franja oficial. |