Por Javier Blanco - Los papeles líderes de la Bolsa porteña se hundieron 7,2% ayer, tras una rueda caracterizada por un castigo generalizado a los papeles argentinos que habían abierto la semana desvalorizándose del 3 al 6% en mercados del exterior, mientras la plaza local se mantuvo inactiva por el feriado.
Los operadores, a quienes la magnitud de la baja tomó por sorpresa, describen un "combo" de factores al referirse a las causas de esta oleada indiscriminada de ventas.
Mencionan la marcada debilidad del petróleo (ayer, Morgan Stanley, en un lapidario informe, revisó a la baja su pronóstico del precio y lo ubicó en torno de los US$ 43 por barril para el segundo trimestre del año próximo por el exceso de oferta global); las renacidas dudas sobre la salud de la economía en China; las renovadas especulaciones sobre un retoque alcista de las tasas de interés en los Estados Unidos, que llegaría más temprano de lo previsto, y hasta el impacto que el adelantamiento de elecciones en Grecia podría tener sobre el futuro del euro.
Pero el diferencial de caída que se verificó entre la Bolsa local y los mercados comparables del exterior parece sugerir que el reacomodamiento global se agrandó aquí sólo porque llegó en diferido, ante el feriado.
El ajuste fue generalizado (no hubo acción del panel Merval que lo resistiera y el balance general del día dejó 61 papeles en baja contra apenas 3 alzas), pero tuvo epicentro sobre las acciones más vinculadas con la actividad petrolera (pese al rebote final del 1,2% que mostró ayer el barril de WTI, al cerrar a US$ 63,82) y el negocio bancario local. En este último caso, al diluirse las expectativas sobre un rápido acuerdo a comienzos del año próximo con los fondos buitre.
"Los precios en el nivel local no hicieron más que reacomodarse a la negativa marcha que las acciones argentinas ya habían mostrado ayer en Nueva York, en un contexto general más cauteloso", juzgó el consultor local Gustavo Ver, al describir la rueda. "No fue sólo por el petróleo. Lo que vimos fue una suma de factores coincidentes que llevaron al mercado accionario a esta difícil situación de la cual no se sabe en qué momento podrá salir razonablemente", consideró el analista de la bursátil Intervalores Oscar Campos, que repasó la jornada para Nosis.
Contabilizando pérdidas
La mayor caída fue para la acción de YPF, que perdió 11%. Pero no le fueron muy en zaga las del los bancos BBVA-Francés (-9,4%), Galicia (-8,5%) y Macro (-7,2%); la del 8% de Petrobras (cuyos ejecutivos deberán afrontar una demanda colectiva en una corte federal de Nueva York por considerar que el esquema de arreglo de contratos y corrupción denunciados en Brasil infló el valor de la empresa), o la del 7,5% de Siderar, por citar algunas.
Las cosas no fueron distintas en Wall Street para los papeles argentinos. Allí las acciones del Banco Macro (-8%) se llevaron la peor parte, así como las de Galicia (-5%), YPF (-4%) y Edenor (-2%). Pero resistieron los de Pampa Energía ( 0,5%) que venían de ceder 2% en la jornada previa.
Con el fuerte derrape de ayer, el índice Merval, principal referencia de precios de la Bolsa porteña, perforó el nivel de los 9000 puntos (cerró en 8888,5, levemente por encima del mínimo de 8859 que tocó en el día) para volver a niveles que no frecuentaba desde mediados de agosto.
Así, ya pierde 9,2% en el mes y casi 30% desde que el Gobierno limitó las operaciones de contado con liquidación. Pero algunos creen que el derrape de ayer se amplificó porque la ola bajista se disparó cuando algunos operadores tenían cauciones (préstamos de corto plazo) que reponer, lo que obligó a algunos de ellos a liquidar posiciones en mal momento.
De allí que algunos advirtieran que los que se sientan tentados de comprar, por los precios que dejó el vendaval de ventas de ayer, lo analicen con cuidado aún. "Si el mercado sigue bajista tendrá una presión extra por el vencimiento de los lotes de diciembre, prevista para la semana que viene."
"El Merval tuvo una jornada aciaga, reflejando la debacle de los papeles argentinos del día anterior con un volumen de negocios con acciones que se duplicó a 237 millones de pesos por efecto de las ventas y con más del 90 por ciento de los papeles cerrando a la baja", describió la consultora VatNet en su informe del día.
Allí, además, marcó su extrañeza dado que el derrape sucedió cuando los precios de muchas commodities parecieron hallar un nivel de soporte, "como el petróleo se estabilizó en torno de US$ 64 o la onza de oro sosteniéndose sobre US$ 63,7 el barril ( 1.1%), mientras que la onza de oro se fortaleció por encima de los US$ 1200". Si esa estabilización fuera un hecho, creen que se acotaría la volatilidad actual.
Algunas razones
Diferir no fue negocio
Buena parte del derrape fue para ajustar los valores tras la paliza que esos mismos papeles habían sufrido anteayer en Wall Street
Contexto menos amigable
También incide el contexto global, que comienza a ser más hostil para los emergentes en general y las commodities en particular.
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