Por Javier Blanco - El dólar detuvo en las últimas horas el proceso de apreciación en el que se había embarcado en los últimos meses. Sin embargo, eso no detuvo la ola de devaluaciones en las monedas emergentes, un fenómeno del que se mantiene por ahora al margen el peso argentino al atar su suerte el Gobierno nuevamente a un tipo de cambio estable para tratar de dosificar la elevada inflación local. La moneda se desvalorizó ayer 0,8% frente a una canasta de divisas similares (por segundo día consecutivo) en parte afectada porque el jefe de la Fed de Atlanta, Dennis Lockhart, relativizó la prisa que las autoridades monetarias pudieran tener para ajustar al alza las tasas de referencia. Ese comentario lo suscribió su par de San Francisco, John Willians, al considerar que la frase según la cual se mantendrían por "un período considerable" las actuales tasas seguía siendo apropiada. Pero ese dato pareció pasar inadvertido en la región, donde las monedas perdieron de 0,3 a 2,1% frente al dólar, con el peso chileno, el uruguayo y el real haciendo las veces de "piso" y el peso mexicano (-1,1%) y el colombiano de "techo". La ronda de ajuste dejó al peso chileno (-0,31% ayer), por caso, en mínimos de casi 6 años frente al dólar tras caer 15% en lo que va del año afectado por la debilidad del cobre, principal exportación del país. Y al sol peruano (que cedió sólo 0,15% porque fue sostenido por el Central) en un nuevo mínimo de desde agosto de 2009, aunque apenas registra una caída de 5,9 en 2014. Pero el dato que más se sigue con atención es la salud del real, que cayó otro 0,6% ayer. Después de todo es la moneda que explica más de dos tercios del tipo de cambio real multilateral que se usa aquí para medir la competitividad del peso. |