Por Jorge Oviedo - Con bastante demora y poca prolijidad, el Gobierno emitió ayer un decreto de necesidad y urgencia con el que habría podido terminar de instrumentar el canje de deuda que infructuosamente intentó apenas una semana antes. La norma de excepción, con la que el Ejecutivo se apropia de funciones que en circunstancias normales competen al Congreso, permite ampliar los pagos en amortizaciones de la deuda por $ 2314 millones con una colocación de deuda por 2364 millones en Bonar 2024. Lo curioso es que el DNU 2516 lleva fecha del viernes 19 del actual, cuando todo indica que estaba orientado a formalizar e instrumentar la refinanciación del Boden 2015 transformándolo, casi un año antes del vencimiento, en Bonar 2024. La operación fue un fracaso, pero los especialistas consideran que hubiera sido más prolijo si esta norma hubiera estado emitida antes de intentar el canje y no que aparezca después. La operación intentó un canje de la deuda y el Ejecutivo puede hacerlo sin intervención del Congreso, siempre y cuando consiga una disminución de los montos o de los intereses, o una extensión de los plazos. Pero aumentar los gastos con una mayor colocación de deuda requiere una autorización legal previa, que en este caso no parece haberse cumplido. El viernes 5 del actual una resolución conjunta de las secretarías de Hacienda y de Finanzas autorizó a ampliar en US$ 3000 millones la emisión de Bonar 2024 para intentar el canje. En lugar de pagar el Boden 2015 al vencimiento, en octubre del año próximo, se ofrecía un título que durará nueve años más, originalmente lanzado este año para pagar las deudas con Repsol por la expropiación de gran parte de las acciones de YPF en su poder. Pero también incluyó la propuesta de pagar ahora con quita a quienes tuvieran dudas sobre la solvencia del sector público y no quisieran esperar hasta octubre. La operación fue un fracaso de la conducción económica y no recaudó ni la décima parte de los US$ 3000 millones que se pensaba reunir. El DNU no dice explícitamente que se refiera a esa operación, pero todo indica que es así. Y que el exiguo financiamiento logrado se usará para pagar vencimientos de capital de la deuda, una operación que habitualmente no se incluye en los gastos presupuestarios. El procedimiento es así: el Estado paga -con superávit fiscal, en el mejor de los casos- los intereses de la deuda que vencen, mientras que refinancia los vencimientos de capital emitiendo deuda nueva. Entonces los pagos de capital no aparecen como gasto. En esta ocasión, se eligió pagar directamente las amortizaciones con lo recaudado, y por eso hubo que incluir un aumento del gasto, que podrá justificarse como "desendeudamiento" a medias, porque se hace emitiendo deuda nueva. Desde el inicio de su gestión, el kirchnerismo se ha manejado con los superpoderes presupuestarios, que se negaba a concederles a administraciones anteriores, incluso peronistas. Los superpoderes permiten al jefe de Gabinete hacer legalmente reasignaciones presupuestarias, siempre y cuando no se aumente el gasto total. Pero cuando eso ocurre, el Gobierno acude a los DNU, ya que debería ser el Congreso el que autorice esos cambios, ni siquiera contemplados en los así llamados superpoderes. Sin esa atribución es imposible pasar partidas para obras al pago de salarios. O las previstas para educación a solventar jubilaciones, por poner sólo dos ejemplos sencillos. Como hace más de una década el kirchnerismo dispone de los más amplios superpoderes que haya tenido ninguna administración, una simple decisión del jefe de Gabinete puede hacer esos cambios. Pero aumentar el gasto total, aunque se cuente con los recursos, o modificar los niveles de endeudamiento hace imprescindible el paso por el Congreso, que el kirchnerismo evita recurriendo a los DNU. En tiempos de Néstor Kirchner, cada vez que la recaudación superaba las acotadas previsiones presupuestarias se modificaba el presupuesto para autorizar más gastos, con varios DNU durante el año. Cristina Kirchner prefiere hacer una sola norma gigante hacia el final del ejercicio. Sin embargo, este año emitió varios. Y aumentó el gasto y el déficit fiscal recurriendo a la emisión monetaria y a la deuda con el Banco Central, a pesar de que la recaudación ha seguido subiendo, aunque menos que la inflación real. También se hicieron colocaciones de deuda atadas a la evolución del dólar con las que se han estado financiando mayores gastos haciendo crecer el déficit. Las deudas asumidas las pagará el próximo gobierno. El Gobierno prorrogaráEl blanqueo El Gobierno prorrogará por sexta vez consecutiva el blanqueo de capitales, que vence el miércoles 31 y que hasta ahora logró apenas el 25% de los fondos que se había planteado recaudar cuando se lanzó, a mediados de 2013. Así lo expresó ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, al afirmar que "es probable" que se dicte un decreto para "la prórroga de su uso". En Economía confirmaron que está en estudio esa posibilidad. De todos modos, el presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Roberto Arévalo, dijo a LA NACION que, aun con el blanqueo, "los primeros seis meses de 2015 serán críticos, hasta que se sepa quién es la figura que regirá los destinos del país desde 2016. Arévalo admitió que "en las últimas semanas hubo más movimiento en el mercado y pedimos que lo prorrogaran, pero no colmó las expectativas de nadie, por la incertidumbre macro y la inseguridad jurídica".. |