La ganancia extraordinaria de enero les permitió armar un colchón de
utilidades que compensó la menor intermediación financiera que se
produjo por la recesión, peores expectativas económicas y suba de tasas
tras el salto cambiario. También ayudaron las compras de Lebac, que
implicó una duplicación del stock en los bancos privados, tras el salto
de su rendimiento.
Las tasas máximas sólo hicieron canalizar el crédito hacia los deudores
menos riesgosos. También cayeron los depósitos
Se va un año de regulaciones que afectaron las tasas de interés de los
préstamos, de los plazos fijos, las comisiones y la capacidad de
inversión en activos dolarizados, también de recesión y malas
expectativas económicas, pero que los bancos pudieron sortear obteniendo
ganancias en sus balances. Los ayudó la devaluación de enero pasado,
que les dejó una utilidad extraordinaria, que a su vez les permitió
compensar el menor rendimiento que dejó el negocio principal de las
entidades, otorgar préstamos. El mejor trimestre para el sector fue
el primero porque tenía, en promedio, el 70% del patrimonio posicionado
en dólares y la devaluación les generó una ganancia extraordinaria. El
Banco Central (BCRA), al mando de Juan Carlos Fábrega, reaccionó
obligándolos a vender el excedente de activos dolarizados hasta el 30%
del patrimonio y más tarde al 20%. Pero a su vez subió la tasa de las
Lebac del 16 al 28%, aunque luego la bajó a 27%, y los bancos pudieron
volcar la liquidez excedente en las letras con las que se financia la
entidad monetaria. Porque la demanda de crédito privado se desaceleró
por la baja de la actividad económica, las expectativas de desempleo y
el encarecimiento de los créditos tras el alza de las Lebac. Y hubo un
leve incremento de los deudores incobrables (menor a un punto
porcentual). En junio, el gobierno les impuso las tasas máximas,
atadas a las de Lebac, para los créditos personales, prendarios y con
tarjetas de crédito para estimular el financiamiento al consumo. La
respuesta de las entidades fue otorgar financiamiento a los clientes
menos riesgosos y, para mantener los márgenes, bajar las tasas de los
plazos fijos, hasta que la Badlar cayó a niveles del 20%. Mientras
tanto, el mayor financiamiento al Central y la caída de los préstamos a
los privados -del 18% en términos reales, a pesar de los programas de
estímulo que creó el gobierno-duplicó la exposición de los bancos
privados al sector público (21,3% de sus depósitos). Así se llegó al
último trimestre del año, en que el nuevo presidente del BCRA, Alejandro
Vanoli, puso un piso a las tasas de los plazos fijos minoristas,
también atada a las Lebacs. Y está analizando un parámetro para atar los
aumentos de las comisiones bancarias. Pero hasta noviembre los
depósitos a plazo fijo habían caído en términos reales (9%) por primera
vez en cinco años y el número de cuentas sueldos se contrajo por el
menor nivel de empleo. "La devaluación fue one shot, de una vez y
para siempre; generó un colchón para aguantar el resto del año. Pero el
negocio core, la intermediación financiera, no crece como debería, en su
potencial", explicó una de las cámaras. Por devaluación, la ganancia
respecto del activo saltó al 3,8% en el primer trimestre y en
septiembre, el último dato que provee el BCRA, había acumulado el 1,6%.
El resultado por intereses, producto de la intermediación financiera, se
redujo de 5,9 a 5,7% en la comparación anual de los primeros nueve
meses. El total fue de 4,6%, 1,5 punto más que en 2013. "En algunos
bancos, los resultados están enmascarados por la ganancia de enero por
la devaluación; fue todo lo que hicieron en el año. Si se desafecta la
ganancia extraordinaria, el negocio core de los bancos ha disminuido
mucho", coincidió Valeria Azconegui, analista del sector bancario de la
calificadora Moodys. "El objetivo de la regulación era fomentar a
los sectores productivos, cuidar a los deudores, pero la reacción por
parte de los bancos fue cuidar sus balances y, finalmente, el objetivo
inicial quedó desdibujado: los bancos no prestaron más, sino que en
consumo incrementaron los requisitos de los deudores para tomar
préstamos y en las corporate y pymes buscaron cumplir cada semestre con
las líneas productivas pero seleccionando cuiadadosamente a quiénes les
prestan. Y el nivel de actividad no genera necesidades de crédito",
explicó. "Se trata de un sector que, a pesar de las vicisitudes,
encontró la manera de mantener sus márgenes de ganancias", dijo Juan
José Vázquez, analista senior de Research de Cohen sociedad de bolsa. Según
explicó, la relación entre el precio de la acción y las utilidades por
acción (price/earnings) muestra que tienen bastante recorrido por
delante: Macro (7,5), Galicia (7,6), Frances (8,5), Santander (6,77),
Patagonia (4,67), Hipotecario (10,19) mientras los pares
latinoamericanos arrojan 12,1. Lo mismo en las utilidades sobre el
patrimonio (ROE), hoy del orden del 36,3% que empata a la inflación,
mientras que el de los regionales es de 19,2% y el de EE.UU., 11,5%, con
índices de precios de un dígito. Moodys espera que en 2015 no se
repitan las utilidades de este año. "La ganancia por devaluación no se
puede repetir por la reducción de inversión en moneda extranjera. Y si
el negocio core se redujo, la expectativa es que los resultados sean
bajos", dijo Azconegui, porque prevé otra caída de la cartera de
préstamos.
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