Por Martín Kanenguiser - Recesión, desempleo y déficit fiscal en alza, más devaluación y aumento de la deuda pública serán las características del año en el que el oficialismo se jugará sus chances de reelección. Así lo indicaron los analistas consultados por el informe de LatinFocus Consensus Forecast, que prevén que la Argentina presente una caída en la actividad económica del 1,6% este año (tras una baja del 2,1% en 2014) y una inflación del 35,3% (38,4%). Las estimaciones están lejos de las formuladas por el Gobierno, que preveían un crecimiento del 0,5% para 2014 y del 2,8% para 2015 en el PBI y una inflación del 24% para el año pasado y del 15% para el actual. La consultora FocusEconomics releva los datos de consultoras y bancos; entre estos últimos, el Bank of America-Merrill Lynch estimó que la inflación este año llegaría al 50% y el Citigroup, al 45%, mientras que, en el otro extremo, JP Morgan calculó apenas un 25 por ciento. Y si bien la recesión y la inflación serán más suaves que el año pasado, el panorama no será positivo, porque casi todos los indicadores volverán a presentar un signo negativo. De hecho, el desempleo, según los economistas, pasaría de 7,7 a 8,5 por ciento. En el plano macroeconómico, el déficit fiscal subiría del 3 al 3,6% del PBI y el peso de la deuda pública crecería del 38,7 al 41,5%.También habría caídas, pero más leves, en la inversión: -2,4 (frente a -4,7% de 2014); consumo: -0,9 (-2,1%), y la producción industrial: -0,7% (-3,1%). Por el lado del comercio, se prevé otro año mediocre, con una caída del 4,4% en las exportaciones y del 2,3% en las importaciones, lo que derivaría en un superávit de US$ 6300 millones; en los primeros 11 meses de 2014 la balanza comercial presentó un superávit de US$ 6612 millones, con una baja de 16% respecto del mismo período de 2013. En cuanto al tipo de cambio, los analistas prevén que la paridad oficial se ubique en $ 11,56 por dólar, y el blue, en $ 15,71. El informe indica que "los panelistas de LatinFocus esperan nuevas devaluaciones en el tipo de cambio oficial en los próximos años". Además, subrayó que "la estrategia del Banco Central de utilizar el tipo de cambio como vía para contener la inflación y como ancla se ha intensificado en el mandato de Alejandro Vanoli desde octubre" del año pasado. Pero, según se indicó, "el problema es que el Gobierno ha fallado en atender los desequilibrios en los terrenos fiscal y externo". Al respecto, señaló que "la posición externa de la Argentina es particularmente difícil, ya que el país debe basarse en las reservas del Banco Central para pagar la deuda y sus vencimientos, al no tener acceso al mercado internacional de capitales". Si bien la reciente caída en el precio del petróleo alivia las cuentas externas del país, al mismo tiempo éstas se verán complicadas por menores precios en las materias primas y la caída en la demanda por parte de China y Brasil. "Adicionalmente, la Argentina enfrenta vencimientos por US$ 12.600 millones este año, muy por encima de los US$ 7200 millones de 2014. Más allá de cómo se resuelva la saga de los holdouts, la situación de las reservas es algo preocupante", expresó el informe de LatinFocus. Sin embargo, el Gobierno tiene la posibilidad de seguir activando los siguientes tramos del swap de monedas con China para hacer un "puente" financiero hasta poder salir eventualmente al mercado local o esperar los dólares de la cosecha de este año. Esta política de atraso cambiario y de endeudamiento caro tendrá, según algunas consultoras, sus efectos colaterales. La firma Economía & Regiones indicó en su último informe que "al Gobierno le importa más el nivel de reservas, de inflación y del dólar que el nivel de actividad; las energías están dirigidas a lograr que las reservas caigan lo menos posible y a mantener el tipo de cambio oficial lo más fijo que se pueda". En este sentido, indicó que "cuanto más estable se mantenga el dólar oficial y más elevadas sean las reservas, más chances habrá de contener las presiones sobre el dólar paralelo y la brecha cambiaria". El escenario de estanflación "le sería útil al Gobierno, porque el estancamiento reduce el desequilibrio externo, aumentando la escasez de dólares y la presión sobre las reservas, incrementando las expectativas de devaluación e inflación, que terminarían probablemente abortando la estabilidad financiera", concluyó E&R. Por su parte, el estudio Bein señaló que "lo que queda claro es que el Gobierno ya decidió que la deuda es lo único que permite financiar una transición política en 2015 sin un mayor ajuste del nivel de actividad". Además, expresó que "la combinación de atraso cambiario y caída en las reservas lleva a una situación donde es probable la reaparición de la presión cambiaria, a medida que nos acerquemos a las elecciones y al cambio de Gobierno, en forma paralela a una recuperación en los precios de los activos locales".. |