El ministro de Economía, Axel Kicillof, dijo ayer
que los fondos buitre "no quieren negociar" con el país el conflicto por la
deuda en default, a una semana de la caída de la cláusula RUFO de los bonos de
deuda reestructurada, que impedía al país mejorar la oferta del canje.
En su
cuenta de Twitter, el jefe del Palacio de Hacienda pasó la pelota hacia el otro
bando, al afirmar que son los holdouts y no el Gobierno quienes no están
dispuestos a negociar la sentencia que tienen a su favor por u$s 1.330 millones
más intereses (u$s 1.700 millones).
"En una negociación hay dos partes. Los
representantes de los buitres dejaron en claro en la oficina de (el mediador
Daniel) Pollack que son intransigentes. No quieren negociar. Porque para llegar
a un punto tiene que haber dos voluntades", escribió el ministro.
Kicillof
ratificó que la postura oficial es entablar conversaciones con el 7% de los
acreedores que no ingresaron a las dos ediciones anteriores del canje de deuda y
no sólo con NML Capital, Aurelius y el resto de los fondos y acreedores
particulares que cuentan con la sentencia del juez de Nueva York Thomas
Griesa.
Al traspolar la sentencia de Griesa al resto del universo del 7%, el
Gobierno estima que debe llegar a un acuerdo con un universo de u$s 23.000
millones. "Son una estimación de Argentina, porque Griesa no termina de decir
cuánto es, cuántos son, qué reclaman y en qué condiciones", prosiguió el
ministro. Como informó El Cronista días atrás, los fondos buitre presionaron a
Griesa para sumar a su sentencia original juicios por u$s 4.400 millones
adicionales. Pero los u$s 23.000 millones surgen de sumar los distintos reclamos
que hay contra el país en tribunales variados.
Y cargó contra referentes de
la oposición que presionan por alcanzar un acuerdo. "Si Argentina pagaba a los
buitres lo que pedían, los 1.600 (millones de dólares) pasaban a ser 500.000
(millones)", dijo, ya que se hubiera disparado la cláusula RUFO que hubiera
permitido a los bonistas que aceptaron el canje reclamar un pago similar al de
la sentencia judicial. "Y sin embargo, ‘expertos’ y candidatos recomendaban
hacerlo", agregó.