Por: Enrique Szewach - Las reservas brutas del Banco Central cerraron en 2014 por encima de los u$s 31 mil millones. Un año atrás, rondaban los u$s 30.500 millones.
Antes que la Presidenta o el Juglar matutino del Reino me acusen de mentiroso, permítanme explicar el título de esta nota. De hecho, las reservas cayeron muy fuerte no sólo el año pasado, sino a la largo de la década ganada.
Como se sabe, el stock de instrumentos convertibles en moneda extranjera representa, en el caso argentino, el principal activo del Banco Central. El valor de ese activo permite, independientemente del régimen cambiario que se adopte, pero, básicamente, en esquemas de tipo de cambio fijo o de "devaluación administrada", como los que predominan en nuestro país, respaldar la estabilidad macroeconómica.
Por lo tanto, así como los periodistas deportivos cometen el error de analizar los balances de los clubes de fútbol leyendo sólo la evolución de sus pasivos, sin mirar la de sus activos y sin evaluar el déficit/superávit anual que aumenta o reduce el patrimonio de éstos, así las reservas del Banco Central deben evaluarse en comparación con sus pasivos, para determinar claramente el "poder de fuego" o de respaldo de dichas reservas.
En ese sentido, existen múltiples comparaciones posibles. A los efectos de esta nota, conviene comparar las reservas del Banco Central contra la Base Monetaria, por un lado, y contra la suma de la Base Monetaria y la deuda de corto plazo del Banco Central (Lebac), que es, en realidad "Emisión diferida" o emisión, transitoriamente absorbida. En ambos casos, sin tomar en cuenta que en las propias reservas brutas existe "contabilidad creativa" dado que se computan dentro de ellas no sólo los encajes de los depósitos en dólares en el sistema financiero argentino, sino también swaps, adelantos, deuda impaga por el default y deuda impaga a importadores.
Es decir, tomando para el cálculo el monto de reservas más favorable al Banco Central.
Veamos. A finales de 2013, por cada peso de Base Monetaria del Pasivo del Banco Central había en su activo (siempre en términos "brutos" con contabilidad creativa incluida) 8 centavos de dólar. Inversamente, las reservas alcanzaban para respaldar toda la base monetaria a un precio de 12,32 por dólar. Si la cuenta se hace computando, además de la Base Monetaria las Lebac, el respaldo cae a 6 centavos de dólar y a un valor de 15,44 pesos por dólar. Un año después, por cada peso de pasivo existen 6 centavos de dólar en el activo, en el primer cómputo, y apenas 4 centavos y medio, incluyendo las Lebac. Las cotizaciones respectivas equivalen a 14,71 y a 21,93 pesos.
Como puede apreciarse, la situación patrimonial y el poder de fuego del Banco Central ha empeorado sustancialmente durante el año pasado, aún sin computar las "verdaderas" reservas. A esto hay que agregarle que, difícilmente, el flujo de dólares para el año próximo sea positivo, en este sistema de control de cambios (cepo para los amigos), con el tipo de cambio oficial usado como ancla cambiaria, y con este escenario de precios y demanda global. Mientras el déficit fiscal seguirá siendo financiado con emisión, y colocación de Lebac. Y la deuda externa cancelada con uso de reservas. En este contexto, la situación de reservas que heredará el próximo Gobierno, para la estabilidad macroeconómica (si el mercado no obliga a "corregir" antes, en particular en el último trimestre del año), será muy complicada. A propósito, haciendo la misma cuenta, el ciclo kirchnerista heredó el default, pero también recibió en mayo de 2003 30 centavos de dólar por cada peso de Base Monetaria, es decir, entre cinco y seis veces más que lo que dejará después de haber vaciado al Banco Central. |