El Banco Central debió renunciar ayer a otros u$s 60 millones de sus arcas para aplacar los bríos alcistas del dólar, que cotizó con una suba de un centavo, hasta los $ 8,60. La divisa acumula así un pequeño ajuste de 3,5 centavos en las primeras cuatro sesiones de 2015, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que la devaluación fue de apenas 2 centavos durante todo el mes de diciembre.
La autoridad monetaria comienza a padecer la severa iliquidez de la franja mayorista, un fenómeno típico de esta altura del año, pero que pensaba compensar con el acuerdo rubricado con las cerealeras. Al otro lado del espectro, la demanda de los importadores se mantiene firme, aún con el flaco caudal de autorizaciones que reciben para adquirir divisas. En consecuencia, el BCRA se ve obligado a inyectar dólares en la plaza; sólo en esta semana, ya se desprendió de u$s 100 millones para no sufrir sobresaltos en el segmento cambiario.
La mano de Vanoli se sintió además en el Rofex de Rosario, aunque el desenlace fue el mismo que en el resto del mercado, con un ascenso de dos centavos en los principales contratos a corto plazo. Por lo tanto, este saldo negativo se trasladó a las reservas internacionales del país, que cerraron con una merma de u$s 72 millones hasta los u$s 31.238 millones.
En tanto, el contado con liquidación logró resistir los embates oficiales para deprimir su cotización. Los organismos que venían desarmando posiciones de Bonar X aminoraron ayer su ritmo de venta, permitiendo una mejora del 2,34% en la emisión con vencimiento en 2017. Es que este placebo oficial se evapora en pocas ruedas, ya que prácticamente subsidia las compras de oportunidad de los inversores. De esta manera, el "contado con liqui" trepó 14 centavos, a $ 12,23, al tiempo que el denominado dólar "MEP" lo hizo en otros 14 centavos, a $ 12,63.
La renta fija exhibió el renovado apetito de los operadores por los títulos dolarizados. El bono más corto del menú, el Boden 2015, anotó un salto del 1,06%. En el tramo medio de la curva, el Bonar 2024 sobresalió con otro ascenso del 1,91%, convalidando un retorno anual del 9,68% en dólares. Las series más largas, que nacieron luego de los canjes de deuda, treparon hasta un 2,54%, como fue el caso del Par bajo ley argentina. El Discount también acompañó con un salto del 2,07%.
La deuda argentina en Wall Street no se alejó de la tendencia: el riesgo-país que releva el banco de inversión JP Morgan se desplomó un 3% hasta los 743 puntos básicos, en línea con el resto de las naciones emergentes.
Por el lado de la Bolsa porteña, el panel líder avanzó un 2,33%, hasta las 8.246,15 unidades, en un contexto de negocios reducidos por apenas $ 102 millones. Cedió la presión de los mercados externos y el barril de petróleo, dejando el camino allanado para la recuperación del segmento bursátil. Las acciones líderes fueron encabezadas por una notable suba del 7,15% en los papeles de Petrobras, que venía golpeada por el precio del crudo, los escán-dalos de corrupción y la no presentación de sus resultados trimestrales. El sector eléctrico tuvo, asimismo, una labor destacada, con fuertes incrementos para Pampa Energía ( 5,50%), Transener ( 4,06%) y Edenor ( 3,89%). |