Devaluación, recesión y restricción. La fórmula que eligió Axel Kicillof
para hacerse de un colchón de dólares de cara al año electoral derivó
irónicamente en el ahogo del único acceso que el Gobierno aún conserva
para recaudar divisas: el comercio exterior. Sin embargo, el
superávit comercial aún existe, aunque sea tan magro que sólo encuentra
un reflejo en los tenebrosos años de 2001. El endeudamiento -otro de los planes oficiales para conseguir dólares- fracasó. No hubo acuerdo con los holdouts
y el intento del Bonar 15 -plata cara- falló. La inversión extranjera
directa, el último canal, se desploma. De los 13 países de la región que
releva la Cepal, la Argentina fue el único que tuvo resultados
negativos en 2014. Las políticas oficiales para quedarse con el
oro verde desbordaron el relato. La devaluación de enero de 2014, que
superó el 30% en promedio, licuó salarios. La posterior suba de tasas y
de tarifas (agua y gas) impulsó al enfriamiento de la economía. La caída
del PBI fue de más del 3% en el tercer trimestre del año. El ajuste fue
social: más paros, suspensiones y despidos. Las trabas a las
importaciones derivaron en el desabastecimiento de insumos básicos,
pero también coartaron la oferta: las fábricas no conseguían las partes
importadas para producir. "Están encanutando autos", gritó la
presidenta Cristina Kirchner. En realidad, las empresas encanutan
dólares (70% del auto es importado). Son firmas que tienen deudas de más
de US$ 5000 millones con sus proveedores externos y rezan por que no
exista un nuevo "corrimiento cambiaro", como llamó Kicillof a su
devaluación. El tipo de cambio multilateral es el más bajo en
tiempos del kirchnerismo, lo que ya afecta a algunas economías
regionales y sus exportaciones. Como en 2013, los productores retrasan
sus liquidaciones y los importadores acelerarían sus compras si mejorara
la economía y no se hubieran acentuado las trabas. ¿Devaluará
Cristina Kichner? Todo indica que la apuesta oficial de 2015 será el
atraso cambiario para anclar la inflación (y las paritarias) y mejorar
el consumo. Para eso, el Gobierno cuenta con algunos dólares alquilados,
que ya vuelca a Tierra del Fuego y a la industria de las motos, sólo
para sostener el nivel de la industrial y sus empleos en tiempos de
elecciones. |