El banco central busca combatir la deflación. El plan continuará hasta
que la eurozona alcance una inflación de 2%. Para los analistas es una
medida acertada aunque llega tarde
Desde hace varias semanas que el mercado descontaba que el Banco Central
Europeo (BCE) iba a anunciar un programa de estímulo para reactivar la
economía de eurozona, pero lo que no esperaba era una inyección de más
de un billón de euros. De esta manera, con un mercado inundado de euros,
el dólar saldrá aún más fortalecido.
El presidente del BCE, Mario Draghi, anunció ayer que la entidad
comprará 60.000 millones de euros por mes, una estrategia que se
aplicará desde marzo de este año hasta septiembre de 2016, es decir 19
meses, lo que equivale a un total de 1,14 billones de euros. No
obstante, Draghi aclaró que las compras continuarán hasta que se alcance
el objetivo de la entidad en cuanto a la estabilidad de precios: una
inflación de 2%. Es que en 2014 el IPC de la eurozona registró una caída
de 0,2%.
Además de la deflación, el BCE busca que el programa de expansión
cuantitativa, o QE por sus siglas en inglés, logre combatir la debilidad
de la actividad económica, el desempleo y la restricción crediticia.
Tal como se preveía, el euro perdió una vez más contra la moneda
estadounidense: cayó a 1.135 por dólar, el nivel más bajo desde 2003.
Las bolsas europeas, por su parte, festejaron. El índice italiano lideró
las subas al avanzar 2%, seguido por el Ibex y el Cac francés, que
sumaron 1,6% y 1,5% cada uno. Pese a que Alemania mostró menos
entusiasmo y alertó en Davos sobre la necesidad de agregar cambios de
fondo para aumentar la competitivudad, su bolsa acompañó la tendencia en
Europa y creció 1,3%.
El ministro de Economía y vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, fue muy
específico en el Foro Económico Mundial que se celebra en Suiza, instó a
Francia, Italia y Grecia a acometer reformas estructurales, aunque el
precio político sea muy alto. El mismo Draghi le exigió a la eurozona
una consolidación fiscal inteligente y reformas estructurales, además
volvió a reclamar a la Comisión Europea que active cuanto antes su plan
de inversiones. En esa línea subrayó que "no hay plan B", lo que implica
que la inyección de liquidez debe hacer que los bancos empiecen a dar
crédito para que así se reactive la economía.
A su vez, para contentar a Alemania, a diferencia del programa de compra
de títulos anteriores, en los que se comparten los riesgos por posibles
pérdidas en la inversión, el BCE decidió que el riesgo se repartiría,
el 20% se mutualizará y el 80% restante correrá a cargo de cada banco
central.
Otra precaución se tomó con Grecia, ya que Draghi indicó que en julio se
planteará comprar bonos griegos, siempre que el Gobierno que salga de
las elecciones del próximo domingo haya pactado un tercer rescate.
Para el especialista en mercados internacionales Luis Palma Cané el plan
"es una medida totalmente acertada" aunque advirtió que "llegó tarde" y
que deberá ser acompañada de reformas estructurales en muchos países.
"Hace seis años Estados Unidos optó por comprar deuda y el programa ya
terminó", comparó Palma Cané.
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