• LA PROXIMIDAD DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES LE GANA LA PULSEADA AL CONFLICTO BUITRE
El riesgo argentino gana
terreno en la cartera de los inversores internacionales, presentando un
abanico de rendimientos que va desde el 8,4% hasta el 11,3%.
Es que el cambio de mandato presidencial le gana la pulseada al
conflicto con los holdouts, un frente judicial que no ha tenido avances
de importancia en lo que llevamos de 2015. Se pensaba además que el
endurecimiento monetario de la Reserva Federal provocaría un repliegue
masivo en la deuda emergente, pero los programas de estímulo en China,
Japón y especialmente Europa renovaron el apetito por apuestas más
riesgosas.
Y en el caso de los bonos nacionales, el rally no
distinguió entre el plazo de los papeles ni la jurisdicción bajo la cual
fueron emitidos. El Boden 2015, el título más corto del menú,
disipó todos los fantasmas de pesificación (y de canje obligatorio) para
recuperar la barrera de los u$s 100. No tocaba ese nivel desde julio
pasado, cuando los bancos privados negociaban comprar la deuda que
poseían los fondos buitre. Así, ya rinde en torno al 10,1% anual, lejos del 11,4% que validaba a mediados de diciembre.
Las
subas han sido algo más moderadas en el resto de la curva bajo
legislación local. Por ejemplo, entre los bonos medianos, el Bonar 2017
se mantuvo anclado en los u$s 96,30 durante las primeras sesiones de
2015, convalidando un retorno del 9,9% en dólares. El Bonar 2024, en
tanto, ha ganado un 2,8% en los últimos 30 días y ya cotiza a u$s 99,30, por encima de los u$s 96,20 que ofertó el Gobierno en el fallido canje del Boden. De esta manera, promete una renta del 9,2% anual.
No se ha notado tampoco una gran disparidad en la emisiones sujetas a ley argentina contra sus pares bajo legislación Nueva York. La distancia más extensa se exhibe en los bonos que vencen en 2017, ya que el Global 2017 posee un rendimiento del 11,3%. Los
tramos más largos pintan un panorama diferente: el Discount y el Par
bajo ley extranjera ofrecen una renta del 9,3% y del 8,4%,
respectivamente, un punto porcentual por debajo de sus semejantes
nacionales.
Por el lado de las series provinciales, la deuda
porteña se consolida como la apuesta más segura: los bonos de la Ciudad
de Buenos Aires a 2015 ratifican un retorno del 8,6%, al tiempo que los
que vencen en 2017 lo hacen en un 9%. Al otro lado del espectro se
ubican los bonos bonaerenses, mediante un rendimiento del 13,2% y el
10,8% en los mismos tramos. La solvencia del sciolismo sigue atada a los
humores del Gobierno nacional, ahuyentando a los inversores
interesados. De todos modos, los bonos de la provincia han ganado
terreno en la primera quincena de enero. El papel que expira en 2021 sumó un 4,4% en el período, arrastrando su tasa de rendimiento hasta el 12,1%.
Párrafo
aparte para los bonos de la provincia de Córdoba a 2017, que convidan
una recompensa del 15,3% en dólares, el retorno más importante entre los
instrumentos de este tipo. También se destaca el bono de Chubut 2020 y
el de Salta 2022, con el 8% y el 9,9%, respectivamente.
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