Entusiasmado por la "calma cambiaria", el Gobierno se
apresta a propiciar una nueva baja en las tasas de interés para tratar
de impulsar, por la vía del crédito, una reactivación de la economía, mientras facilitará ligeros ajustes del tipo de cambio, pero sin llegar a convalidar ninguna devaluación brusca del valor del dólar como la ocurrida hace un año. La
apuesta, según admitieron a LA NACION calificadas fuentes oficiales, lo
obligaría a convivir con otro año de elevada inflación, pese a que el
presupuesto prevé una desaceleración de nueve puntos en el aumento
promedio del costo de vida. Vale recordar que, según el Indec, la
inflación llegó a 23,9% en 2014, aunque para varios centros de estudios
kirchneristas cerró entre 30 y 35% (más cerca de las estimaciones
privadas y de las mediciones de las provincias). Y que debería bajar al
15% en el año que acaba de iniciarse, según el presupuesto ya aprobado. Las
nuevas proyecciones oficiales se hacen con cifras de la inflación
parecidas a las del año pasado, aunque el ministro de Economía, Axel
Kicillof, les había prometido a los dirigentes oficialistas una merma
significativa en el ritmo de actualización de los precios. "A
cualquiera le gustaría tener un número más bajo, pero si el número se
estabiliza en la cifra lograda en diciembre, no está nada mal", confió a
LA NACION un funcionario, tras obtener garantía de anonimato. La
fuente cree que la principal fortaleza para el Gobierno es mantener su
promesa de "estabilidad cambiaria", con muy ligeras devaluaciones y sin
convalidar ningún movimiento brusco del tipo de cambio, aun a riesgo de
consolidar una situación de atraso cambiario que ya tiene impacto en la
balanza comercial y la de pagos del país. Con el precio del dólar
localmente anestesiado, las autoridades económicas se animan a anticipar
una baja en las tasas de interés para promover el crédito y ayudar a
reactivar la economía, luego de un año recesivo como fue 2014. "La idea
es hacerlo en forma conservadora y gradual para no alimentar una
dolarización", insistió el funcionario, que se mostró convencido de que
"la recesión pegó la vuelta" en un contexto de "baja de la inflación",
lo que facilitaría un rebote en la tasa de actividad. "De hecho, ya
esperamos cifras de crecimiento para este trimestre", aseguró. El
instrumento para lograr la reactivación sería la baja de las tasas, a la
espera de producir por esa vía una suba del crédito. En este sentido,
en el Banco Central apuestan en particular a la línea de crédito
productivo, que este año tendrá un fuerte acento en las pymes, luego de
que el año pasado se les permitió a los bancos aplicarla también a las
grandes empresas. Las nuevas proyeccionesEl
retoque en las proyecciones oficiales descarta, por el momento, un
acuerdo con los fondos buitre, por lo que descuenta que la ventana del
crédito externo seguirá cerrada en los próximos meses. "Cualquier
acuerdo demandaría cuatro o cinco meses de negociaciones, suficientes
como para que el actual gobierno ya no capitalice el eventual beneficio
de una solución del conflicto", se sinceran. Con la misma
hipótesis se manejan los fondos buitre, según creen en el equipo
económico. Dicen que "seguramente tampoco tendrán intenciones de
sentarse a negociar con un gobierno al que enfrentaron demasiado y al
que no estarían dispuestos a conceder una quita, sobre todo
transcurriendo el último año de gestión". En cambio, tal vez sí podrían
otorgársela a un nuevo presidente más cercano a ideas "pro mercado", que
predominan entre los principales candidatos a suceder a Cristina
Kirchner. Aun sin acceso al mercado externo, en el equipo
económico creen que este año las fuentes de financiamiento principales
volverán a ser los organismos multilaterales de crédito -este año el
país recibiría más dólares que los que pagaría, por el acuerdo alcanzado
con el Banco Mundial-, el swap con China (no descartan negociar
otro similar con Brasil, aunque lo intentan desde hace años) y nuevos
aportes de las cerealeras. En este sentido vale recordar que
pasado mañana volverían a reunirse con estas empresas, que se
comprometieron a acercarles al ministro Axel Kicillof y al presidente
del Banco Central, Alejandro Vanoli, una estimación del flujo de
liquidación del período enero-mayo 2015. Hasta aquí los
exportadores de granos liquidaron en lo que va del año US$ 849,7
millones, un monto 11,5% inferior al de las primeras semanas de 2014 y
22,6% inferior al mismo período de 2013, pese a que la cosecha de soja
fue récord en la última campaña y superó en 14,6% y en 39% a las dos
anteriores. Aun así, los funcionarios están conformes por el
aporte que hicieron a fin de 2014 y porque creen que en el sector ya
entendieron que, con la estabilidad cambiaria vigente, retener
producción será un mal negocio, "como lo fue en 2014", recordaron. La visión del sector privadoLa
nueva perspectiva oficial contrasta con las previsiones de las
consultoras y bancos cuyos pronósticos fueron compilados por Focus
Economics en el último informe. En promedio se cree que el país sufrirá
este año una recesión de 1,6% (aunque José Luis Espert prevé 4,2%) y una
inflación de 34% (el Bank of America la estimó en 50%). Un
banquero consultado por LA NACION coincidió con este pronóstico de
recesión, aunque admitió manejar un panorama mejor que el esperado hace
unos meses. "Hay varios fondos comprando bonos argentinos aun cuando
saben que no habrá acuerdo con los holdouts, porque los otros países emergentes no representan tasas de retorno como las que está ofreciendo la Argentina". Principales pronósticos23,9% Inflación Fue
la variación en 2014 para el Indec; el Gobierno se conformaría con el
mismo porcentaje este año, lejos del 15% presupuestado. Para los
analistas privados, será superior a 30% -1,6% PBI Es
el nivel de la recesión que sufriría la economía este año, según los
pronósticos privados resumidos por FocusEconomics. El Gobierno aspira a
conseguir un leve crecimiento |