Por Guido Nejamkis - BRASILIA (Reuters) - Un enfermo en agonía y sin posibilidad de recuperación.Ese es para muchos analistas el estado de la unión aduanera Mercosur, golpeada por pujas comerciales y políticas de sus miembros -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, y que enfrenta el descontento de parte de los empresarios de la región. Con ese telón de fondo, los presidentes de los cuatro países se reunirán este viernes en la ciudad de Ouro Preto, en Brasil, donde se pondrá a prueba su voluntad de reafirmar la integración, frente a las persistentes dudas y cuestionamientos al proceso. La reunión semestral del Mercosur -en la que Brasil traspasará la presidencia rotativa del bloque a Paraguay- coincide con la celebración de los 10 años del llamado Protocolo de Ouro Preto, que dio estructura jurídica y orgánica al acuerdo aduanero, que empezó a regir el 1 de enero de 1995. El miércoles y el jueves cancilleres y ministros de Hacienda del bloque discutirán en la ciudad de Belo Horizonte, a 100 kilómetros de Ouro Preto, asuntos como la apertura de las licitaciones para compras de gobierno a empresas de los países. También será debatida la creación de "fondos estructurales" -que se constituirán con partidas presupuestarias de cada uno de los países- para financiar la creación de un Parlamento del Mercosur y el desarrollo de zonas deprimidas de la región, según el subsecretario general para América del Sur de la cancillería de Brasil, Luiz Filipe de Macedo Soares. Otro de los temas en la agenda es el de una interconexión entre las aduanas del bloque para evitar la doble tributación de derechos aduaneros a las mercaderías que ingresan al Mercosur. La cumbre, a la que deben asistir también los presidentes de Bolivia y Chile por ser países asociados al Mercosur, se realiza en otro momento difícil de las relaciones entre los miembros del bloque. La semana pasada, en Cuzco, Perú, los presidentes de Argentina, Paraguay y Uruguay no asistieron al lanzamiento de la llamada Comunidad Sudamericana de Naciones, un proyecto del cual la diplomacia de Brasil ha sido la principal propulsora, y dejaron en esa reunión al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, como único representante del Mercosur. Argentina, además, reclama la adopción de salvaguardas para el comercio intrazona, buscando proteger a algunas de sus empresas -que se recuperan de la feroz crisis que vivió en el 2001 y el 2002- de la potencia y la escala industrial de Brasil, una demanda que irrita a empresarios brasileños, opuestos a restricciones en una unión aduanera. Desde el gobierno brasileño, en tanto, han dicho que si Argentina insiste en poner límites a embarques brasileños, Brasil podría aplicar restricciones a envíos argentinos como vinos, ajo, cebolla, vino y arroz. "El Mercosur va a la agonía total. La premisa para la unión aduanera, que es el libre comercio, se está resquebrajando," dijo el ortodoxo economista argentino José Luis Espert, titular de la consultora Espert y Asociados. "Argentina y Brasil van a un choque, un choque de trenes," agregó. "El Mercosur está en terapia intensiva," dijo por su lado el heterodoxo Gilberto Dupas, coordinador del grupo de análisis de coyuntura internacional de la Universidad de Sao Paulo. La economía argentina, que junto a la de Brasil representa el 95 por ciento del Mercosur, crecerá fuertemente este año tras un 2003 también de expansión, pero su industria aún está golpeada por la falta de crédito, uno de los efectos aún visibles del colapso que vivió en el 2001 y el 2002. Por eso, el gobierno del presidente Néstor Kirchner ha insistido en la necesidad de limitar algunos envíos brasileños a su mercado, especialmente lavadoras, calzados, cocinas y refrigeradores, a fin de preservar espacio en su propio mercado para las firmas locales, en proceso de recuperación. Representantes brasileños de esos sectores han llegado a acuerdos para limitar sus ventas a Argentina con empresarios de ese país. Pero para algunos empresarios brasileños la propuesta es inaceptable. Roberto Gianetti da Fonseca, director de Comercio Exterior de la poderosa Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), propuso que el Mercosur se disuelva como unión aduanera y que cada país recupere su soberanía comercial, aunque sin renunciar a un comercio libre entre las partes. Para Dante Sica, un ex secretario de Industria de Argentina, esa opinión está directamente vinculada al crecimiento de Brasil como "plataforma exportadora extra Mercosur." Las discusiones sobre salvaguardas deberán continuar tras la reunión de Belo Horizonte y Ouro Preto. ACUERDOS EXTERNOS Además de las discusiones sobre medidas para fortalecer al bloque, la reunión del Mercosur servirá para que Venezuela y Ecuador formalicen su adhesión al Mercosur como miembros asociados. Por esa razón asistirán a Ouro Preto los presidentes Hugo Chávez y Lucio Gutiérrez. Asimismo, se espera la presencia del presidente de Panamá, Martín Torrijos, y el canciller de México, Luis Ernesto Derbez, cuyo país busca convertirse en un nuevo Estado asociado al Mercosur. En el encuentro, el Mercosur también concluirá acuerdos de comercio con la India y la unión aduanera de Africa Austral -integrada por Sudáfrica, Botswana, Lesoto, Namibia y Suazilandia-, señaló Macedo Soares. |