Por Jorge Oviedo - La economía argentina produce menos y en algunos segmentos consume menos, pero paga muchos más impuestos. Como si incluso trabajando menos lograra ganar más. Eso lo consigue el Gobierno gracias a la inflación que no reconoce. Cualquier peso más facturado o cobrado en el salario es más ganancia y se grava como tal. El 27% del incremento de la recaudación de enero último respecto del mismo mes de 2014 provino del impuesto a las ganancias. Eso es porque para el Indec la inflación es mucho menor que la real, pero para la política impositiva directamente no existe. Es por eso que cada vez se recauda más tributo a las ganancias. No se actualiza el mínimo no imponible, pero tampoco las escalas. Las empresas no pueden actualizar sus balances. Si facturan más porque los precios suben, es que sus ingresos subieron, y pagan más aunque los beneficios en términos reales sean incluso inferiores. La recaudación también muestra los problemas de algunos sectores. Los derechos de exportación aportaron apenas 8,5% más que un año atrás. Lo que, en términos reales, descontada la inflación del Indec, es una reducción. Y peor si se toma en cuenta la devaluación de enero de 2013, que debería hacer que por los mismos dólares exportados se consiguieran más pesos en impuestos. Pero, entre la caída de los precios internacionales y la menor demanda externa, las ventas al extranjero muestran serias flaquezas. También el IVA aduanero que grava las importaciones creció apenas 8,5%, con compras al exterior que por los mismos dólares son más caras en pesos. Para el Indec, el índice de precios al consumidor aumentó en 2014 sólo el 23,9%, lo que es mucho menor que lo registrado por las consultoras privadas, pero casi el triple que el incremento de los dos tributos mencionados que gravan el comercio exterior. Ni ricos ni famososEn todo caso, el impulso recaudador no lo están sosteniendo los exportadores o los importadores, sino trabajadores y empresas que sufren la inflación y tributan Ganancias como si fueran más ricos. Otros impuestos al trabajo, como los aportes personales y los patronales, crecieron 35,3 y 33% respectivamente. Aunque es más que el acumulado en todo 2014 por el índice de inflación del Indec, es menos que el 38% que mostró el índice que miden los privados y difunde la oposición en el Congreso Nacional para evitarles las persecuciones. Los aportes personales son una proporción fija cualquiera sea la remuneración, pero Ganancias tiene alícuotas cada vez más altas según sea el salario. Si se gana más, se paga una proporción mayor. Si se considerara la inflación, se actualizarían las escalas. Como no se hace, se logra que aunque la remuneración o jubilación -que también está alcanzada-suba incluso menos que el aumento del costo de la vida, se terminen tributando sumas mayores. Alguna buena noticia para los exportadores parece haber habido en enero. Las devoluciones de IVA se multiplicaron casi por cinco respecto de un año atrás. Parece la solución de atrasos anteriores con los que a veces el sector público defiende la caja en los meses de necesidades. El más favorecido fue la seguridad social, que luego de pagar las asignaciones familiares, se quedó con 33,4% más de fondos que un año atrás. Se queda con parte de la recaudación de IVA y Ganancias, por ejemplo. Por ello el Tesoro recurre a la Anses cada vez que necesita fondos.. |