La dura retórica de Axel Kicillof contra el mediador Daniel Pollack y los denominados fondos buitre no entorpeció la remontada de la deuda argentina. Prácticamente la totalidad de la curva de rendimientos nacional opera entre el 8% y el 9% anual, demostrando una vez más que el cambio de mando presidencial pesa más que la saga de los holdouts a la hora de tomar decisiones. Los bonos provinciales, en tanto, ofrecen retornos más suculentos, aunque éstos también se han ido replegando en las últimas jornadas.
Los inversores favorecieron el tramo más largo de la curva en el comienzo de año. Es el caso del Discount ley N.Y., que mediante una recompensa del 8,7% en dólares, ha trepado un 10,1% en lo que llevamos de 2015. El Discount bajo ley local no se quedó atrás: logró un avance del 8,5% y ya rinde un 9,7% anual, un punto menos que hace un mes. Cabe destacar asimismo la performance del Par N.Y., un papel que ha ganado un 6,6% en el año, validando así un rendimiento del 8,1%.
Retracción
Por otro lado, se ha moderado la escalada de los títulos cortos, con la notable excepción del Global 2017, que avanzó un 9,2% en casi dos meses. Ahora rinde un 8,5% anual, medio punto por encima del Bonar X, título sujeto a legislación local que también vence en 2017. Los rendimientos de estas dos emisiones han exhibido una retracción de dos puntos en apenas dos meses, reflejando la avidez por riesgo argentino que se palpa en los mercados internacionales.
El freno fue evidente en el Boden 2015, puesto que volvió a cotizar en los 102 dólares. Hace una semana su retorno arañaba el 7% anual, pero una ligera toma de utilidades lo regresó hasta el 8,3%. De todos modos, sigue cómodo por delante de los 97 dólares que ofreció el Gobierno en el frustrado canje de diciembre. El Bonar 2024, la colocación para resarcir a la española Repsol, se mantuvo además en torno a su máximo histórico. Cotizó el viernes en los 104,80 dólares, arrastrando su rendimiento al 8,4% anual.
En el caso de las series provinciales, la deuda porteña se consolida como la apuesta más segura: los bonos de la Ciudad de Buenos Aires a 2015 ratifican un retorno del 8,5%, al tiempo que los que vencen en 2017 lo hacen en un 8,3%. La novedad es que los bonos del Gobierno bonaerense han reducido la brecha con sus pares porteños. Los papeles de Buenos Aires que expiran en 2015 y en 2017 rinden ahora un 11,3% y un 10,3%, respectivamente.
Ni lentos, ni perezosos, los inversores también aprovecharon los altos rendimientos de los bonos Córdoba 2017 y Buenos Aires 2021. En sólo cuestión de un mes, el primero pasó de prometer un retorno del 16% a uno del 12,9%, mientras que el restante lo mutó de un 12,6% a un 11% anual.
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