Febrero dejó un buen sabor en la boca de los inversores, en un mercado que se comienza a posicionar ante el poskirchnerismo, apostando a activos que venían atrasados como las acciones bancarias, las energéticas y los cupones atados al PBI. La transición política también impactó en la deuda argentina en el exterior, una franja que sigue ofreciendo suculentos retornos en un contexto de aún amplia liquidez a nivel internacional.
El sector financiero encabezó la bonanza bursátil, a raíz de sus sólidos resultados trimestrales: el Hipotecario sumó un 38,8%; el Macro, un 27,1% y el Galicia otro 25,6%. El segmento energético no se quedó atrás -siempre excluyendo los papeles petroleros-, en un mes donde sobresalieron las subas del 32,1% en Metrogas; del 32% en Edenor y del 28% en Comercial del Plata. La alta ponderación petrolera del panel líder, sin embargo, limitó las ganancias del índice Merval hasta el 13,1% mensual.
En el caso de la renta fija, los cupones PBI fueron la vedette de la operatoria, empujados por su alto "upside" a largo plazo. El derivado en pesos trepó un 36,4%, mientras que los títulos nominados en moneda extranjera lo hicieron hasta un 25%. "Los bonos en pesos ajustables por el CER del tramo largo de la curva de rendimientos mostraron un gran desempeño con escaladas incluso superiores al 11%", señaló la sociedad de Bolsa Tavelli. La curva en dólares presentó un comportamiento similar, mediante una mejora de hasta el 14% en los plazos más extensos, pero con caídas del 2,7% para el Boden y del 0,4% para el Bonar entre los bonos cortos.
La deuda argentina en Wall Street tuvo un febrero inolvidable, lo que significó una caída del 17,79% en el riesgo-país, hasta los 610 puntos básicos. Por ejemplo, el bono Par bajo ley N.Y. -en default- cotizó por sobre la par por primera vez en su historia. Otra emisión destacada fue el Global 2017, que acumuló una diferencia del 9,5% en el mes y ya convalida un rendimiento anual del 7,3%. |