Gran expertise
El Antonov An-225, el avión más grande del mundo, cuenta con un tren de aterrizaje de 32 ruedas y, para posarse, requiere de unos 4000 metros de pista, pero sobre todo de un gran expertise por parte de los pilotos. En el caso de China, que hoy es la mayor economía del mundo, el aterrizaje que prepara su gobierno también necesita de un gran expertise de sus técnicos, no sólo por la complejidad de su economía, sino también porque se va a dar en condiciones no demasiado óptimas.El objetivo de crecimiento, modesto para la historia reciente del país, tiene en cuenta que aquí también se terminó por un tiempo el viento de cola que ayudó a impulsar su economía y que habrá que poner las cuentas en orden. Porque crecer a marcha forzada trajo consigo una serie de problemas que hoy están presentes y que el gobierno deberá afrontar en los próximos años.
Entre los "tigres" que se van a aparecer en el camino de Keqiang, los más complicados son el insuficiente crecimiento del consumo, un sector industrial con sobreproducción que muestra señales de fatiga, una caída en las exportaciones (histórico motor de la economía) y una incipiente deflación de precios (sobre todo en alimentos), que preocupa por el temor a caer en un círculo vicioso al estilo de Japón en las dos últimas décadas.
En 2013, el presidente Xi Jinping daba la nota al afirmar que hacía falta desacelerar el ritmo de crecimiento a dos dígitos para no generar burbujas especulativas, por el panorama que se vislumbraba en los mercados de acciones e inmobiliario. En esos momentos ya se sentaban las bases para preparar el aterrizaje suave que hoy busca el gobierno de Xi. Algo que a los analistas internacionales preocupa, por el temor de que el Antonov chino se pegue un porrazo.
Desaceleración brutal
Para evitar una desaceleración brutal, el Banco de China decidió rebajar dos veces en el lapso de un trimestre su tasa de interés de referencia y los encajes bancarios. Si bien estas medidas facilitan el acceso al crédito, todavía no se percibe un impacto real en la economía, principalmente porque no hay proyectos a financiar, debido a la sobreoferta en los distintos sectores.Por eso se tomó la decisión de lanzar una serie de grandes proyectos de infraestructura, entre los que se destacan las campañas medioambientales y la nueva "Ruta de la Seda", que mejoraría las conexiones terrestres para comunicar Europa con China y así impulsar el comercio.
Sin embargo, para los especialistas existe el riesgo de que estas medidas no sean suficientes. "China se encuentra en una situación cercana a la deflación. Un crecimiento del 7% no está mal, pero equivale a un 1% en Europa. Si la economía creciera al 5%, sería una recesión de verdad", explicó Kui-Wai Li, economista de la City University de Hong Kong.
De ahí que los analistas vean como fundamental que se profundicen las reformas económicas, para facilitar la llegada de nuevos inversores internacionales que ayuden a sostener el crecimiento económico.
En cambio, para Kui la única verdadera reforma que se está llevando adelante es la lucha contra la corrupción, para "salvar la autoridad del Partido Comunista, ahora que la economía se debilita".
Si se compara el caso de China con el de Brasil, es probable que algo de esto sea cierto: ahora que la economía brasileña se estanca, el escándalo de corrupción en Petrobras comienza a dañar seriamente al gobierno de Dilma Rousseff.

